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Nacional
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El debate de las pensiones

Protesta por las pensiones
Protesta por las pensiones
José Miguel Marco

Seguramente, los millones de españoles preocupados por el futuro, el inmediato y el más alejado, del sistema de pensiones no encontrarían gran alivio a sus angustias en el debate de ayer en el Congreso. Un lance parlamentario sin pena ni gloria que, no obstante, tuvo aspectos interesantes. El primero, que el presidente del Gobierno, del que no cabe en general esperar sorpresas, dio sin embargo una, aunque fuera pequeña. Rajoy descarta volver a la actualización automática de todas las pensiones según el IPC, pero se aviene a subir al menos las más bajas y las de viudedad, cuyos perceptores son, en principio, quienes más estrecheces deben de estar pasando. Una concesión que, sin duda, tiene que ver con las movilizaciones de las últimas semanas, aunque a sus protagonistas les resultará insuficiente. Y que Rajoy ligó, como condición, a que se aprueben los Presupuestos de 2018, lo que parece lógico.

Y ahí entra la segunda novedad positiva del debate. Porque, a pesar de sus reproches al Gobierno, Rivera se mostró ayer abierto a pactar las Cuentas del Estado con Rajoy, algo que en los últimos meses parecía más que difícil. Si la aproximación de Ciudadanos al PP abre la vía para que salgan adelante los Presupuestos –faltaría sumar al PNVpara ello– y permite que no se desperdicie la legislatura, algo habremos ganado todos.

Volviendo a las pensiones, el Gobierno tiene razón al menos en una cosa, que no es de ningún modo secundaria. La única manera de asegurar el bienestar de los jubilados, y de todos los españoles, será tener una economía fuerte, que mantenga altos niveles de empleo, con empresas que generen valor, que compitan con éxito en el mundo y que puedan por eso pagar salarios elevados. O vamos en esa dirección o ya podemos atarnos los machos. Sacarse de la manga nuevos impuestos, cuyos efectos reales se desconocen, para intentar agradar a la calle, como hicieron el PSOE y Podemos, solo sirve para enredar.

En fin, en cualquier caso, habrá que agradecerles a nuestros diputados que al fin empiecen a ocuparse de lo que de verdad importa.

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