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La conexión

Carles Puigdemont ha pedido que nadie descarte por completo unas nuevas elecciones.
Carles Puigdemont.
Efe

Todo estaba conectado, no ha sido ninguna sorpresa. Los papeles de los Mossos salvados de la quema revelan que los Pujol estaban en el origen, en el pecado original, en la trama y en el trampa. En ese bodrio denominado ‘procés’, que se ha llevado por delante la normalidad en Cataluña y ha abierto una brecha social que no se cerrará en generaciones. Esta gente que con una mano cobraba y con la otra blandía la estelada ha causado un terremoto cuyo origen se sospechaba y ahora se ha certificado. Ya intuíamos para qué querían una agencia tributaria propia y para qué anhelaban las competencias de justicia. Una vez encendida la mecha, será complicado que Puigdemont reconozca desde Waterloo que el chiringuito no se sostiene, que la farsa se diluye, que los tribunales van a empezar a procesar a la caterva de señores que pensaron que en España no funcionaban las instituciones. Queda por conocer la factura exacta del lío independentista, el enorme entramado que ha generado una estructura clientelar y qué cantidades de dinero público se ha invertido en intentar romper España. Ellos siguen a lo suyo. Y la Justicia, también.

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