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Un rancio debate

La polémica obra 'Presos políticos', de nuevo en Madrid
La polémica obra 'Presos políticos', de nuevo en Madrid

Crece la intolerancia en España, dicen. Sin embargo, dejando a un lado la coincidencia de algunos episodios, un diagnóstico tan rotundo no resulta del todo fiable. La libertad y la tolerancia pueden pulsarse fácilmente en múltiples detalles cotidianos en la sociedad española. La denuncia, un tanto dramática, surge sobre todo de las elites culturales y su entorno, muy sensibilizadas por la polémica de ARCO, y pretende ir más allá de intereses gremiales o ideológicos.

Caben pocas dudas de que la retirada de la obra ‘Presos políticos’ fue un error, por el que Ifema ya pidió disculpas. No obstante, la controversia ha hecho que rebrote un rancio debate: el del concepto de arte. El abandono de la belleza como fundamento inspirador de la expresión artística es una clave de lo contemporáneo, pero no habría que descartar que tras ello se oculte una cierta incapacidad del artista, rendido a la provocación.

Una de las escenas de ‘American Beauty’, que refleja los movimientos de una bolsa de plástico a merced del viento, es un ejemplo reciente de que la búsqueda de la belleza, para quien sabe hacerlo, es inagotable. Es cierto que la provocación, ligada a la exposición pública, es también una práctica antigua de la expresión artística pero plantea nuevos interrogantes. ¿Cualquier provocación es arte? ¿Queda blindado ante el público un mensaje político si se le otorga una forma artística?

Todo lo que se cobija en un museo o en una galería parece adquirir el carácter de arte solo por estar ahí. Hasta cierto punto, es la versión actualizada del asilo en sagrado, que hacía de iglesias y monasterios lugares a resguardo de las leyes de los hombres.

Tal vez el incremento de la indignación social y el consiguiente aumento de actitudes fácilmente identificables con la provocación, no sea ajeno a la percepción de que hay más intolerancia. Es algo que la crisis de Cataluña ha exacerbado. Resulta en cualquier caso infantil rechazar límites. Y descubrirlos, como ocurre con el paso a la adolescencia, conlleva casi siempre un cierto desencanto.

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