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Nacional

Isabel García Tejerina: "El Gobierno no puede trabajar para bailar al son de las encuestas"

La candidatura de Guindos a número dos del BCE obligaría a Mariano Rajoy a reubicar a algún ministro para cubrir Economía. Entre los candidatos, la titular de Agricultura.

Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente
Isabel García Tejerina: "El Gobierno no puede trabajar para bailar al son de las encuestas"
Alberto Ferreras / Colpisa

Su nombre aparece en todas las quinielas para suceder a Luis De Guindos. ¿Se ve en ese puesto?

Él es un candidato excepcional. Tiene un prestigio muy importante a nivel europeo, porque saben que parte de la recuperación milagrosa de España se debe en gran medida al ministro de Economía. Yo estoy tremendamente ilusionada como ministra de Agricultura para asumir los retos que este departamento me otorga.

Sus afines destacan las dotes de negociadora en el ámbito de la UE, un aspecto clave para asumir la cartera de Economía.

Esas dotes son las que también hacen falta también para defender los intereses de los agricultores y ganaderos en Bruselas. Mi vocación y experiencia las necesita el sector agrario porque estamos a las puertas de la negociación de un presupuesto comunitario donde España dará prioridad la Política Agraria Común (PAC). La experiencia negociadora es un grado para cualquier política del Ejecutivo. Lo que celebro es que la gente lo tenga en cuenta conmigo porque al Gobierno no se viene a hacer currículum sino a ponerlo al servicio del ciudadano.

¿Son necesarios cambios en el Gobierno para lograr el "impulso" al que ha instado Rajoy?

Primero están los intereses de España, después los del Gobierno y los del partido. Seguramente hay que dar un impulso porque hay muchas noticias positivas que se deben a la acción del Ejecutivo y, sin embargo, los ciudadanos no nos las atribuyen a nosotros. La aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña es el mejor ejemplo. He de recordar que en septiembre, antes del 1-O, el PSOE y Ciudadanos decían no al 155. Y ahora parece que el Gobierno no haya tenido nada que ver con esa aplicación. Por eso, creo que tenemos que cubrir los huecos informativos que hemos dejado de lado. Pero no podemos perder tampoco nuestra impronta: la eficacia en la gestión. Estamos aquí para trabajar, transformar y mejorar la vida de los españoles, no para bailar al son de las encuestas. Somos el Gobierno de la recuperación y del millón y medio de nuevos trabajos que se han creado estos últimos años.

A estas alturas, ¿reconocen que han cometido errores?

Seguro que sí. Porque entre la cantidad de decisiones que hemos adoptado es imposible pensar que en alguna no nos hayamos equivocado. Hay que pensar en el trabajo realizado en seis años para cambiar el país. En nada se parece la España de 2018 con la de 2011. Hoy nos dan dinero para financiarnos; hay más empleo; más mujeres que nunca trabajando; avanzamos en reducir la brecha salarial... Y aún no hemos cumplido todos los objetivos. Siempre tenemos que rendir más cuentas.

¿También en corrupción del PP?

También, porque ha habido errores en materia de corrupción, sin duda. El problema es que, a lo mejor, no hemos explicado por qué hay ahora tantos casos juzgándose, aunque sean del pasado. Quizá sea porque nunca se han dado más facilidades a las instituciones para combatir la corrupción. Hemos legislado para ir contra los corruptos y hemos facilitado al sistema jurídico y de Fuerzas de Seguridad para que se combatan estos casos, aunque no sea esa la percepción.

Uno de los retos que se le plantean en Bruselas es gestionar el nuevo presupuesto de la PAC, ya sin contar con la aportación del Reino Unido. ¿Se verán afectados los fondos para España?

Pondremos toda nuestra vocación y experiencia al servicio de agricultores y ganaderos. Yo recuerdo las negociaciones de 2013, que fueron muy complicadas, pero en las que conseguimos ser, contra todo pronóstico, receptores netos. El ‘brexit’ supondrá 13.000 millones de euros menos al año, y las nuevas política de inmigración y seguridad se llevarán otra parte del presupuesto. La situación es difícil, pero ya hemos empezado a trabajar para tener el mejor resultado en la PAC.

Un recorte de ayudas puede ser el germen del euroescepticismo.

No creo. Sabemos lo importante que es la UE para España. Es parte de nuestro progreso y debemos el desarrollo a la Unión. Trabajamos por mejorar la PAC y para que el mercado común remunere mejor a agricultores y ganaderos.

Al hilo del conflicto catalán, Agricultura restringió el crecimiento de la producción de cava en otras comunidades. ¿Fue una medida para evitar calmar los ánimos independentistas?

El trato para el cava va en la línea del resto dado a otras superficies de viñedo. Actuamos según lo que dicte la Denominación de Origen. En comunidades como la valenciana y Extremadura pueden aumentar su producción de cava, porque no todo se elabora después allí. Pero la razón última de la decisión que tomamos es la misma que se aplica a cualquier otro sector en su defensa: un crecimiento ordenado de la producción. Sin esta medida, en un año podríamos duplicar, en el caso extremo, esa producción, y no hay mercado para absorberlo. Si queremos que el cava siga teniendo valor y prestigio, y que los viticultores sigan teniendo buenas rentas, es necesario acordar un crecimiento ordenado. Que nadie busque otra justificación.

Ante el cierre de centrales de carbón, priorizó el medio ambiente a los efectos que pudiera tener en el precio de la luz. ¿Mantiene esa discrepancia con Energía?

No hay ninguna discrepancia. Nosotros asumimos unos compromisos medioambientales, que hoy cumplimos en un 10% por encima de lo establecido. Estos compromisos ponen unas condiciones al mix de producción energética. Pero Energía no cuestiona esta realidad. Una vez que se cumplen las exigencias medioambientales, tenemos margen para buscar un mejor precio con la decisión sobre estas centrales. Porque buscar un mejor recibo significa atender a las familias.

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