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Nacional

La sostenibilidad del sistema de pensiones pasa por incentivar planes complementarios

La presidenta de Unespa ha recordado que si se quiere mantener la generosidad es necesario que el 4% restante que ahora proviene de los sistemas de capitalización "sea más grande", algo que, sin embargo, "con la actual legislación no se va a lograr".

El aumento del desempleo, de la esperanza de vida y de la inflación y, por otra parte, la bajada de salarios y de la fertilidad, han provocado que el sistema de pensiones sea cada vez menos sostenible.
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A.G.

La sostenibilidad del sistema público de pensiones en España quedará supeditada a la racionalización del actual reparto entre contribuciones y prestaciones, a promover el ahorro individual y voluntario y, sobre todo, a generar estímulos por parte de la legislación para que las empresas creen y gestionen planes de pensiones complementarios, según el último estudio de la Fundación Mapfre.

Teniendo en cuenta que según los datos de Naciones Unidas la esperanza de vida en 2100 será de 90 años y en solo tres décadas habrá tan solo 1,3 trabajadores por cada pensionista, una ratio que hace solo 18 años era de 3,7, a los gobiernos se les han presentado dos principales obstáculos a la hora de hacer sostenible el actual sistema de pensiones: la expansión de la longevidad y la disminución en la tasa de fertilidad, según la fundación.

Para la presidenta de la patronal del sector asegurador, Unespa, Pilar González de Frutos, la generosidad implícita en el primer gran pilar del sistema de pensiones público, el principio básico de apoyo social, solo puede existir si se garantiza la sostenibilidad del propio sistema, por lo que, si bien la última reforma de 2011 o la generación del Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) ha supuesto la pérdida de un 40% en la generosidad de las pensiones, estas reformas son al mismo tiempo "lo que permite conservar parte de la suficiencia de las pensiones".

Para González de Frutos, seguir defendiendo el actual modelo, que supone que hasta el 96% de los ingresos de las pensiones provengan del sistema de reparto, "es defender la desigualdad" que hay, por ejemplo, entre lo que recibirá el trabajador de una gran multinacional cuando se jubile y lo que recibirá "el camarero que le sirve el café en la cafetería de empresa".

Por esta razón, la presidenta de Unespa ha recordado que si se quiere mantener la generosidad es necesario que el 4% restante que ahora proviene de los sistemas de capitalización "sea más grande", algo que, sin embargo, "con la actual legislación no se va a lograr".

En esta misma línea, el director general del servicio de estudios de la aseguradora, Manuel Aguilera, ha señalado que "hay que fortalecer las pensiones complementarias a partir de políticas públicas que incentiven a las empresas a ofrecer planes suplementarios", al mismo tiempo que se aproxima el importe de las prestaciones a lo que se ha aportado en el conjunto del sistema mediante un ajuste tanto en la edad de jubilación como en las tasas de contribución.

Según Aguilera, el enfoque de los gobiernos hacia las políticas de corto plazo hace que "pocas veces se reflexione sobre una política tan importante de largo plazo como es el sistema público de pensiones".

Aun así, el aumento del desempleo, de la esperanza de vida y de la inflación y, por otra parte, la bajada de salarios y de la fertilidad, han provocado que a partir de la década de los 80, el sistema de pensiones sea cada vez menos sostenible. Para Aguilera, los riesgos económicos y financieros son coyunturales, pero los demográficos "seguirán profundizándose".

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