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Nacional

Declarado culpable de homicidio un acusado de matar a su sobrino tras una disputa por una herencia

La víctima murió por un tiro de escopeta cuando ayudaba a su madre a recoger los frutos de un castaño, por el que pleiteaban con su tío.

Un jurado popular ha declarado en la noche del miércoles por unanimidad culpable de un delito del homicidio doloso al hombre juzgado desde el pasado jueves en el Audiencia de León como autor de la muerte de un sobrino en la localidad leonesa de San Juan de Paluezas tras una disputa por una herencia de tierras.

El jurado ha descartado que se tratase de un asesinato, al igual que ha rechazado que fuese un homicidio imprudente, posibilidades ambas que le ha ofrecido el presidente del tribunal en las preguntas que le ha formulado como base de su veredicto.

Además, el jurado se ha mostrado favorable por mayoría (7-2) de que se solicite un indulto para el acusado en la sentencia, si bien ha rechazado por unanimidad la suspensión condicional de la pena de prisión a imponer al acusado.

A tenor del veredicto del jurado, la fiscalía y la acusación particular han modificado sus calificaciones ya que consideraban los hechos como un delito de asesinato y solicitaban para el acusado una pena de 20 de prisión.

Ahora ambas acusaciones han reducido su petición a la mitad y reclaman que se imponga una pena de 10 años, mientras que su defensa ha solicitado una condena de 5 años.

D.S.G. declaró en el juicio que en ningún momento quiso causar daño alguno a su familiar y que se limitó a defenderse porque sintió "pánico" al ser amenazado de muerte por éste.

Así lo manifestó durante su declaración en el juicio que se ha seguido contra él con en la Audiencia de León desde el pasado jueves.

El acusado admitió que disparó contra su sobrino con una escopeta del calibre 12 de su propiedad la noche del 9 de octubre de 2015 en un paraje conocido como Pousafoles.

En dicho lugar hay un castaño perteneciente a la herencia de sus padres, aún sin dividir, que cuidaba su hermana, quien también recogía sus frutos y era ayudada en los últimos años por su hijo, que acabó siendo la víctima.

El acusado dijo que junto al castaño propiedad de su familia, del que su hermana "se había adueñado" al hacerse con todas las escrituras tras la muerte de sus padres, hay otro que es propiedad exclusiva suya, y que se había dirigido al lugar para recoger algunas castañas porque le gustan mucho a su compañera sentimental.

Explicó que al llegar al lugar cargó la escopeta con la que había salido porque llevaba días viendo a un zorro que atacaba a sus gallinas, y la dejó sobre el capó del coche para defenderse en el caso de que llegara algún animal.

Según el acusado, cuando había recogido varios kilos de castañas llegó su sobrino y se bajó de su furgoneta "hecho un jabalí" y amenazándolo "de muerte".

"Me cogió por la pechera y empezó a decirme que iba a matarme y echar mi cuerpo a un barranco para que me comieran los lobos", señaló el acusado, que admitió que sintió "pánico" ante la actitud agresiva de su sobrino.

También relató que cuando le soltó cada uno se dirigió hacia su coche, aunque en un momento dado su sobrino se volvió hacia él de nuevo con ánimo de agredirle, momento en el que, de forma instintiva, cogió la escopeta con una sola mano y disparó con la intención de asustarle y que se marchara, si bien fue alcanzado en el pecho y falleció en el acto.

Aunque reconoció que mantiene desavenencias con sus hermanos, aseguró que no tenía ningún problema con la víctima, hasta que un mes antes de los hechos empezó a insultarle cuando se encontraban.

La Fiscalía argumentó que se trató de un asesinato porque el cadáver de la víctima no presentaba señales de lucha o defensa ni en manos ni en antebrazos, lo que indicaba alevosía, por lo que pidió inicialmente imponer al acusado la pena de 20 años de prisión, la privación del derecho a residir en San Juan de Paluezas y una indemnización de 60.000 euros para la madre de la víctima y para cada uno de sus tres hermanos.

Tras disparar a su sobrino, el acusado telefoneó desde su móvil al Servicio de Emergencias 112 para alertar de lo que había pasado y a continuación se dirigió a las dependencias de la Guardia Civil en Ponferrada (León) para entregarse.

Por su parte, la defensa negó que se trate de un asesinato y aseguró que aquella noche el acusado no salió de casa con intención de matar a su sobrino, sino que se marchó del bar de Villaverde de la Abadía porque al televisarse un partido de fútbol no hubo una partida a la que iba a jugar, y precisa que cogió la escopeta porque días atrás había avistado un zorro.

También precisó que las facultades del acusado estaban disminuidas por la ingesta de alcohol, ya que seis horas después de los hechos dio un índice de 0,18 miligramos por litro de sangre.

No obstante, el acusado explicó que solía beber una botella de vino diario además de algunas cervezas y varios chupitos, pero que pese a ello no se había emborrachado en su vida y que ese día se encontraba "como cualquier otro".

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