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'Toros a la balear', una fórmula que no logra apaciguar el debate

Ha vuelto a encender las alarmas dentro del sector taurino

La ley de 'Toros a la Balear', aprobada el pasado lunes, ha vuelto a encender las alarmas dentro del sector taurino, que la considera "una argucia" para adulterar el espectáculo de tal forma que pierda toda su esencia, que lo haga irreconocible con el fin último de hacerlo desaparecer.

Una ley con la que el gobierno balear establece algo inaudito hasta ahora en España, es decir, corridas incruentas, que, lejos de parecerse al modelo portugués, que mantiene toda la liturgia excepto el momento de la muerte, la desnaturaliza por completo a ojos del sector, lo que provoca que pierda todo interés para el aficionado y, en consecuencia, también para el empresario.

Tres toros por festejo, con una lidia de 10 minutos como máximo para cada uno de ellos, sin suerte de varas, banderillas, estoque ni puntilla. Solamente está permitido el manejo de capote y muleta, no puede haber sangre ni, por supuesto, muerte en directo.

Pero hay más: la nueva norma obliga al torero a someterse un control antidopaje previo; también los animales deben pasar también un reconocimiento veterinario antes y después de su lidia, de tal forma que se puedan descubrir posibles daños sufridos para poder ser tratados convenientemente al regresar a su ganadería de origen.

Se prohíben también la venta de bebidas alcohólicas, así como la entrada a menores de 18 años al recinto: la única medida que no es nueva dentro de todas las que recoge la nueva ley, pues ya el año pasado el consistorio balear interpuso a la empresa del Coliseo una sanción de 10.000 euros por permitir la entrada de menores durante las corridas estivales.

En la nueva norma hay una mayor presión para el empresario, que deberá pagar una importante suma de dinero en concepto de seguros y permisos.

Prohibir directamente, tal y como hizo Cataluña en 2011, no parece la solución a tenor de la resolución del Tribunal Constitucional, que ha determinado que esa no es una competencia autonómica, aunque sí la tienen para regular cualquier espectáculo dentro de su región.

Y, según dice la Fundación del Toro de Lidia (FTL), "al alterar hasta la deformidad elementos fundamentales de la cultura taurina se vulnera varias leyes como la 18/2013 que declara la tauromaquia patrimonio cultural inmaterial o la 10/2015 para su salvaguardia".

Esta última ley, en su artículo 3, recoge la protección de "la sostenibilidad de las manifestaciones culturales inmateriales, evitándose las alteraciones cuantitativas y cualitativas de sus elementos culturales ajenas a las comunidades portadoras y gestoras de las mismas".

El Gobierno ya ha adelantado que la Abogacía del Estado recurrirá ante el Tribunal Constitucional la ley aprobada el pasado lunes con los votos a favor de los partidos de izquierda (PSOE, Podemos, Més per Mallorca y Més per Menorca) y la oposición del PP y Cs.

A pesar de todo esto, los más asépticos podrían considerar que este paso dado por el gobierno balear sentaría una base para el futuro de la fiesta, adaptarla de tal forma que pueda llegar a contentar a partidarios y detractores en unos tiempos de tanta controversia alrededor de lo taurino.

Y, aunque el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) considera esta medida como una "batalla ganada", el acuerdo entre unos y otros se antoja "imposible", principalmente porque para los taurinos la liturgia de las corridas de toros son "inamovibles", según señalan también desde la FTL.

"Primero es lo que dice la ley que ampara a la tauromaquia, y después porque la cultura taurina debe respetarse tal cual es, sin cambios de ningún tipo, y esta reforma desfigura totalmente la esencia de una tradición secular, la cual pretenden prohibir de manera encubierta", añade la FTL.

Pero es que desde el PACMA aseguran también que no van a desistir hasta lograr "la prohibición legal y definitiva de la tortura y muerte de animales en todo el Estado" y hacen hincapié también en la persecución de otros festejos "como los correbous, los bous al mar o los toros de cuerda".

El caso es que con los "Toros a la balear" no se va a encontrar una solución que amaine el cada vez más encendido debate taurino.

"Todo lo contrario, lo que se consigue es avivar más la llama de una polémica abocada a no tener fin", remarca finalmente la Fundación del Toro de Lidia.

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