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​Un testigo vio un fogonazo en la zona donde se halló el cadáver calcinado en Nerva

El cuerpo de la mujer de raza negra apareció quemado en el interior de un contenedor de obras.

Una grúa retira el contenedor donde apareció el cuerpo de la víctima en Nerva.
?Un testigo vio un fogonazo en la zona donde se halló el cadáver calcinado en Nerva
Julián Pérez/Efe

La Policía Judicial de la Guardia Civil investiga el caso del cadáver calcinado de una mujer hallado anoche en una cuba de obras en Nerva (Huelva), sobre el que, entre otras pistas, se trabaja en el testimonio de una persona que vio un fogonazo en la zona unas tres horas antes del hallazgo.

Quién lo vio fue uno de los feriantes que trabajan en Nerva estos días, en los que la localidad celebra sus fiestas de agosto dedicadas a San Bartolomé, como ha narrado a Efe otro de los feriantes de la zona.

Según este feriante, un compañero le comentó ayer que sobre las 17.00 horas había visto "un fogonazo seguido de una humareda" que venía de la zona donde luego se encontró el cuerpo, diluyéndose el humo minutos después, sin prestar más atención al hecho, al que en principio no dieron importancia.

Una hora después, un vecino de la zona cercana al recinto se asomaba a la calle "y no veía nada anormal", según ha relatado, con lo que, si el cuerpo fue calcinado ya en el contenedor, habría sido en un espacio de menos de una hora entre las 17.00 y las 18.00.

Horas después, el cadáver de la mujer, de raza negra, fue hallado en la cuba de obras, situada bajo la carretera que une Sevilla con Minas de Riotinto a su paso por Nerva, por un joven trabajador de una pizzería portátil que trabaja en las fiestas.

Mientras en la localidad, los vecinos viven este episodio con la angustia lógica de no saber qué ha podido pasar, y con el susto en el cuerpo todavía para la limpiadora del recinto ferial, a la que la Policía recurrió ayer en un principio para pedirle "una sábana o algo para tapar el cuerpo, aunque no me dijeron qué era, ni qué había pasado".

Este municipio, de poco menos de 6.000 habitantes, está incrustado en la Cuenca Minera, casi en el límite oeste de la provincia de Huelva con Sevilla, y prácticamente no cuenta con población de raza negra, a diferencia de pueblos del litoral como Lepe o Cartaya, donde las personas procedentes de África forman parte ya del vecindario de una forma normal desde hace décadas.

Marisa, vecina de la calle Teodosio de la localidad, como casi todos los vecinos, ya lo tenía claro anoche y ha declarado que "si es una chica africana no creo que viviera aquí, porque llevo toda la vida aquí y no conozco ninguna".

Es uno de los pocos testimonios que se pueden recoger en un pueblo que esta mañana todavía dormitaba después del día grande de las fiestas, que terminan esta noche, sobre las que todavía no se ha decidido si serán suspendidas o culminarán finalmente.

Mientras anoche se acordonaba la zona del suceso y la Policía Judicial trabajaba, a escasos 20 metros la fiesta seguía con normalidad y muchas personas se han enterado del macabro hallazgo cuando han llegado a casa y han dado un vistazo a las redes sociales antes de dormir.

La calma tras la intensa noche que se respira en las calles contrasta con la actividad que hay en el Ayuntamiento, donde el alcalde, Domingo Domínguez (PSOE), lleva toda la mañana intentando tranquilizar a los vecinos que le llaman o hablando con los medios de comunicación apostados a las puertas del Ayuntamiento, y pidiendo, sobre todo, que "no se saquen conclusiones precipitadas mientras trabaja la Policía Científica".

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