Despliega el menú
Nacional

Rajoy, el previsible

Sus decisiones confirman una definición que el propio presidente dio de sí mismo.

Mariano Rajoy en una imagen de archivo
Rajoy pide a su partido que se involucre en movilizar a los votantes del PP

Mariano Rajoy había asegurado tanto en declaraciones públicas como en conversaciones informales que, si podía, acabaría la legislatura con el mismo equipo de Gobierno que con el que la empezó.

Conforme se fue acercando la convocatoria de las elecciones europeas, se fue dando por hecho que no podría hacer realidad ese deseo porque su ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, era considerado como la apuesta más firme para encabezar la candidatura del PP a esos comicios.

Rajoy optó por él. Fue previsible, una cualidad con la que él mismo se ha autodefinido en ocasiones y que le reconocen también quienes han trabajado codo con codo con él y que destacan igualmente sus reticencias a los cambios.

Pero pese a ello, nadie se atrevía a dar por seguro que el presidente del Gobierno iba a decantarse por Arias Cañete como candidato, que sería el único cambio que iba a hacer en el Gabinete o que, pese a ser la más citada como posible nueva ministra, Isabel García Tejerina iba a ser la elegida para situarse al frente del departamento de Agricultura.

Este lunes, ha vuelto a ser previsible y ha hecho público el nombramiento de Tejerina evitando así la posición incómoda en la que empezaba a encontrarse el hasta hoy titular de Agricultura compatibilizando ese cargo con el de candidato y teniendo que salir al paso de las críticas por ello por parte de la oposición y, principalmente, del PSOE.

El presidente del Gobierno ha optado por la continuidad en las políticas desarrolladas al frente de ese departamento nombrando para dirigirlo a la que hasta ahora era la secretaria general del mismo.

Se ha decidido por un perfil técnico y, por tanto, no ha dado pie a las lecturas más políticas que habría tenido el nombramiento de algún peso pesado del PP como hubiera sido el de Javier Arenas, citado también en las últimas semanas como hipotético relevo.

Al confirmarse que no habrá más cambios en otras carteras, ha certificado al mismo tiempo su confianza en el resto de ministros y la continuidad de las políticas que está llevando a cabo su Gabinete.

La pregunta que cabe hacerse ahora es si será éste el Gobierno con el que piensa agotar la legislatura.

Si hay oportunidad de preguntárselo a Rajoy, se puede apostar por la previsibilidad de que su respuesta será calcada a la que había venido dando meses atrás, es decir, que no piensa en más cambios a no ser que sean imprescindibles.

A su juicio, que pueda considerar así que un ministro como Luis de Guindos tenga opción de hacerse dentro de unos meses con la presidencia del Eurogrupo cuando llegue el momento de efectuar el relevo de este cargo.

España aspira al puesto, aunque primero hay que esperar a conocer el resultado de las elecciones europeas y, tras el verano, aguardar al reparto de los cargos al frente de las diversas instituciones de la UE.

Con el cambio hecho público este lunes no puede hablarse de crisis de Gobierno, sino de un mero ajuste, y esta decisión le permite además guardarse la baza de una remodelación más amplia si los resultados de las elecciones europeas no fueran positivos y quisiera enviar a la ciudadanía un mensaje de cambio.

Rajoy es previsible, pero nadie dará por seguro lo que de aquí al final de la legislatura puede deparar su previsibilidad.

Etiquetas