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Nacional

Los militantes catalanes a Rajoy: "No pares, sigue sigue"

Rajoy no ha dejado indiferente a nadie en su primero acto en Cataluña desde que Artur Mas convocó la consulta.

Un militante del PP se hace una foto con Rajoy
Los militantes a Rajoy: "No pares, sigue sigue"

Nadie podrá reprochar que Mariano Rajoy pecara de falta de claridad o de lanzar balones fuera. Contundente contra las demandas soberanistas, el presidente no ha dejado indiferente a nadie en su primero acto en Cataluña desde que Artur Mas convocó la consulta.

Fue a los cinco minutos de haber iniciado su discurso de clausura de la Convención del PPC cuando un estruendo recorrió los cimientos de la abarrotada sala de actos del Palacio de Congresos de Cataluña. Un grito se engendró en el fondo y empezó a ganar decibelios hasta ser unánime, dirigido al presidente: '¡No pares, sigue, sigue!'.

No tardó en poder retomar la palabra y no dudó en repetir esa frase que había puesto en pie a los cerca de 1.500 asistentes. "Mientras yo sea presidente del Gobierno -había exclamado con rotundidad-, ni se celebrará ese referéndum que algunos pretenden, ni se fragmentará España. Que quede claro".

Si bien a lo largo de intervenciones de este tipo Rajoy acostumbra a abordar varias cuestiones de actualidad diferentes, en esta ocasión la cuestión catalana monopolizó su discurso, ya desde la primera frase, que fue toda una declaración de intenciones.

"Voy al grano. He venido a hablar de lo que está pasando en Cataluña", arrancó el presidente. Y habló de la consulta, y de sus finanzas, y de Europa y las leyes. Mencionó el Ebro, a Dalí, a Tarradellas e incluso a Goya. Sin embargo, ni una sola vez pronunció el nombre del presidente catalán, Artur Mas, al que ignoró después de que tachara el cónclave popular de "festival de amenazas".

Rajoy había llegado tranquilo, con puntualidad germánica, a través de un puente sobre un lago de tintes más bien bucólicos de los jardines de acceso al Palau de Congresos. Con americana y corbata verdes, flanqueado por Alicia Sánchez-Camacho, los ministros Montoro, Jorge Fernández Díaz y Soria, los secretarios de Estado Jorge Moragas y José Luis Ayllon, y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, más informal.

El día había amanecido desapacible en Barcelona, amenazante de lluvia, pero nada evitó que la inmensa sala principal del Palacio de Congresos se quedara pequeña, con todas las sillas ocupadas y una parte del público asistente situado de pie en los laterales.

El efecto a su entrada fue inmediato. Una marabunta le rodeó, para desesperación de los miembros de seguridad. Manos estrechadas, fuertes aplausos y vítores como "¡Viva España y viva Rajoy"!. Unos pasos mas atrás, hacía entrada Sáenz de Santamaría, recibida con cálidos aplausos, piropos y demandas de muchas fotografías.

La primera bienvenida llegó en forma de vídeo, locutado con la voz de la propia Alicia. "El 'seny' nos ha hecho prosperar sin rupturas. Llevamos una bandera en el alma y otra en el corazón", recordaba la líder popular entre imágenes de su vida diaria, desde actos del partido, el trabajo en los despachos, las horas en aeropuertos o su euforia en la manifestación del 12 de octubre.

El Palau ha sido testigo de los principales actos del PP catalán en los últimos años, como su último congreso de mayo de 2012. Por ello, no faltaba la plana mayor del partido con su secretario general, Jordi Cornet, el presidente del grupo municipal de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, la delegada del Gobierno, Llanos de Luna, así como alcaldes de ciudades destacadas, como el de Badalona, Xavier García Albiol, y el de Castelledefels, Manuel Reyes.

No fue un mitin de banderas, apenas un par de rojigualdas en todo el auditorio, aunque cada asistente portaba un bolso con la bandera de Europa, cortesía del partido. Un signo de que quizás, con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, Rajoy no deje pasar demasiado tiempo para volver a pisar suelo barcelonés.

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