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El primer maestro Shaolín occidental, un presunto asesino en serie

Juan Carlos Aguilar fue campeón del mundo de kung-fu y abogaba por el uso de las artes marciales como un camino para el "control de las emociones".

La policía registró el domicilio de Aguilar este lunes.
El primer maestro Shaolín occidental, un presunto asesino en serie
EFE/ALFREDO ALDAI

Juan Carlos Aguilar, el primer occidental en ser presentado como maestro Shaolín, se ha convertido en un presunto asesino en serie después de que la Ertzaintza hallase este domingo en su gimnasio a una mujer al borde de la muerte y de que él mismo haya confesado que antes había matado a otra.

Juan Carlos Aguilar, de 47 años, apareció en radios, periódicos y televisiones en el año 1997 como primer maestro Shaolín occidental, tras haber sido campeón de España y del mundo de kung-fu.

Ahora la Ertzaintza trata de confirmar si el detenido tenía o no problemas psicológicos y si seguía algún tipo de tratamiento médico para paliar sus efectos.

En uno de sus vídeos publicados en internet, Juan Carlos Aguilar -"Huang C. Aguilar"- se presenta como "abad del monasterio Sifú" y que entrena en el "Monasterio Budista Chan/Zen Océano de la Tranquilidad", en referencia a su gimnasio en Bilbao.

Escribe: "Mi camino se separa de toda organización, estilo o familia. Tan solo sigo la senda del chan / zen. Dominar la mente y el cuerpo de manera suave".

En alguna de las entrevistas concedidas entonces a la prensa, como en una que difundió TVE, Aguilar, que cuenta con antecedentes policiales que no están relacionados con este tipo de crímenes, hablaba de las artes marciales como vía para el "control de las emociones".

De hecho, el gimnasio que regentaba en Bilbao y en el que fue encontrada este domingo una mujer nigeriana brutalmente agredida atada de manos pies y cuello, está decorado como un templo oriental.

Él mismo ha confesado a la Ertzaintza, según han señalado a Efe fuentes de la investigación, que la pasada semana mató a otra mujer.

Los indicios apuntan a que los restos óseos que la policía ha localizado en el gimnasio son humanos, del mismo modo que pudieran serlo los hallados en la vivienda de su propiedad, aunque las mismas fuentes han advertido que hay que esperar al resultado de los análisis forenses para aclararlo.

Además de su lugar de trabajo y de su residencia, la Ertzaintza ha buscado este lunes también restos en la ría de Bilbao, en busca de pruebas que ayuden a aclarar este caso, del que se ha decretado el secreto de sumario.

De hecho, la Ertzaintza, que cree que el arrestado actuaba solo, ha movilizado todas las unidades disponibles con los agentes más experimentados en este tipo de hechos para investigar un caso en el que la colaboración ciudadana ha sido clave.

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