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Política nacional

El PSOE y el PSC tratan de recomponer sus vínculos

Ambos partidos -distanciados por el derecho a decidir en Cataluña- encaran una semana decisivia para intentar acordar un nuevo protocolo.

Eva Santos / Efe. Madrid Actualizada 03/03/2013 a las 11:22
1 Comentarios

Pasado el luto reglamentario por el terremoto que casi los lleva al divorcio, el PSOE y el PSC encaran una semana decisiva para tratar de recomponer sus vínculos y fijarse unas nuevas reglas de juego, que deben quedar claramente definidas en un nuevo protocolo de relaciones entre ambos partidos.

La hecatombe estaba cantada desde hacía meses, en concreto desde que el PSC dejó plasmado en su programa electoral para los comicios del 25N el derecho a decidir, dentro de la legalidad, y el PSOE se opuso rotundamente, por boca de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, pero hasta ahora no había habido choque de trenes.

Cuando ha llegado, el choque ha estado a punto de causar un cataclismo. Numerosos dirigentes socialistas, capitaneados por Alfonso Guerra, han mostrado su hartazgo por lo que consideran una deslealtad del PSC y su cercanía a los postulados nacionalistas, y han clamado por una ruptura.

Sin embargo, y por el momento, esas posiciones son minoritarias dentro del PSOE, cuya dirección prefiere explorar las vías del dialogo para mantener la relación. Eso sí, con nuevas normas.

Con el fin de evitar que en un futuro se repitan situaciones como las de esta semana, y dado que seguirán manteniendo posturas irreconciliables en temas como el derecho a decidir, tanto unos como otros desean que el nuevo protocolo sea rápido, a ser posible en unos pocos días, y para ello se reunirán a partir de mañana mismo, ambas direcciones con sus propias exigencias sobre la mesa.

Hasta ahora, la firma de este documento urgía al PSC, cuyo primer secretario, Pere Navarro, se comprometió al ser elegido en el cargo a que los socialistas catalanes tuvieran voto autónomo en el Congreso en cuestiones de trascendencia para Cataluña en las que hay discrepancia con el PSOE.

Sin embargo, y tras el encontronazo del pasado martes en el pleno de la Cámara Baja a cuenta del derecho a decidir, el PSOE también quiere establecer sus propias normas.

Desde Ferraz se ha lamentado esta semana la falta de asimetría en las relaciones actuales entre los dos partidos: el PSC tiene representación en los órganos federales del PSOE, desde la Ejecutiva hasta el Comité, y envía delegados a los congresos en los que se elige al secretario general, pero esa presencia no es recíproca.

El PSOE carece de representación en ningún órgano de PSC y tampoco tiene voz ni voto a la hora de elegir a su líder.

Una disparidad que hasta ahora no había supuesto gran problema en el PSOE, hasta los acontecimientos de los últimos días: no sólo el desafío de Navarro ordenando a los 14 diputados del PSC que votaran distinto al PSOE en torno a la consulta soberanista, sino también sus declaraciones sobre la abdicación del Rey.

Navarro no consultó con nadie de la dirección federal para hacer esa reflexión, pero es que ni siquiera tuvo la consideración de hacer una llamada telefónica para avisar, y en Madrid tuvieron que enterarse por los medios de comunicación, unos minutos antes del "cara a cara" entre Rubalcaba y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación.

Rubalcaba lo dejó claro en un desayuno informativo el pasado martes, unas horas antes de que se materializara la disensión en el hemiciclo: se trata de que el PSOE consulte con el PSC los temas que afecten a Cataluña y de que el PSC consulte con el PSOE los que afectan a España.

Pero, además, en Ferraz también se está estudiando poner sobre la mesa la salida del PSC de sus órganos federales, algo a lo que Navarro se ha opuesto.

Navarro, incluso, quiere recuperar para el PSC la representación en la dirección del grupo parlamentario, ahora huérfana de diputados catalanes tras la renuncia de José Zaragoza.

Trece de los catorce diputados acataron las directrices de Navarro y rompieron la disciplina del grupo parlamentario para respaldar la consulta soberanista, mientras que Carme Chacón optó por una salida imaginativa, la de no participar en la votación, que no ha gustado ni a unos ni a otros.

Los catorce han sido sancionados a 600 euros de multa, la mayor posible, por la dirección del grupo, que se ha cobrado además la cabeza del hasta ahora secretario general adjunto, José Zaragoza, ex número dos del PSC, forzado a dimitir por coherencia.

Desde el núcleo de confianza de Rubalcaba se le había sugerido la conveniencia de apartarse en coherencia con su postura, por entender que una persona que incumple las instrucciones de la dirección no puede seguir perteneciendo a la misma.

Sea como sea, los dos partidos van a intentar reconducir la situación, conscientes de que se necesitan mutuamente y convencidos de que no se pueden seguir rompiendo puentes.


  • q03/03/13 00:00
    A ver si desaparecen los dos.


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