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ELECCIONES 20-N

¡Honor y gloria a ti!

Un Mariano Rajoy pletórico ha recibido las alabanzas y aplausos de cientos de compañeros rendidos a su liderazgo en la convención programática de Málaga.

Mariano Rajoy, sonriente durante la convención en Málaga
¡Honor y gloria a ti!
JORGE ZAPATA/EFE

La imagen de un Mariano Rajoy pletórico recibiendo las alabanzas y aplausos de cientos de compañeros rendidos a su liderazgo en la convención programática de Málaga dista mucho de la captada aquella noche electoral de marzo de 2008 con la que hubo interpretaciones de que estaba dispuesto a tirar la toalla.

No lo hizo, sorteó escollos internos, fiel a su forma de actuar se alejó de decisiones estridentes esperando que el tiempo eliminara algunos problemas, y desde hace meses tiene el aura de futuro presidente del Gobierno.

Si se atiende a las características que ven en él sus compañeros de partido, será el mejor que habrá tenido España en la etapa democrática.

Diputados, senadores, presidentes autonómicos y los miembros de la cúpula del partido han competido durante tres días en sus elogios al líder y ha sido la secretaria general y presidenta castellano-manchega la que se ha situado en cabeza de ese ranquin.

María Dolores de Cospedal ve en Rajoy una actitud honesta, integradora y consistente, una forma de trabajar incansable, decidida y coherente, una manera de liderar persuasiva, generosa e inspiradora.

Además, ensalza su templanza y haber conseguido que el PP haya llegado a la Convención malagueña más unido y fuerte que nunca.

José María Aznar fue mucho más escueto: "Es tiempo de Mariano Rajoy".

En los prolegómenos de ese tiempo que el PP espera que empiece a contar tras la apertura de las urnas el 20 de noviembre, Rajoy ha mostrado su obsesión por la unidad de todos los españoles para afrontar una situación que ha dejado bien claro que no será un camino de rosas pero que está seguro de poder superar.

Se dispone a esa tarea evocando complicados momentos anteriores que quedaron atrás de la mano de Aznar y de Adolfo Suárez.'Tintes suaristas'

Teniendo en mente algún pasaje concreto de la vida política del primer presidente del Gobierno de la democracia, ha salpicado con tintes "suaristas" parte de su discurso de clausura. Suárez podía prometer y prometía. Rajoy se puede comprometer y se compromete.

Y se ha comprometido a un nuevo estilo de gobernar, a decir la verdad, a no ocultar los problemas a los ciudadanos, a gobernar con responsabilidad y valentía, y a hacerlo desde el diálogo.

No han faltado pues promesas o compromisos, pero sí se ha echado en falta que en la clausura de la Convención programática, Rajoy anunciase alguna medida concreta que vaya a figurar en el programa con el que su partido concurrirá a las elecciones.

Es pura estrategia. Esa es la explicación que se aporta desde el Partido Popular a la ausencia de esas medidas, que recuerdan que han ido goteando en los foros sectoriales de las últimas semanas y que han estado presentes también en la jornada de ayer de la Convención.

Como muestra, el anuncio de que se pretende reformar el Código Penal para introducir la prisión perpetua revisable.Agradecimientos, sí; promesas, no

Si hoy no era momento de anuncios para Rajoy, sí lo era para agradecer la confianza recibida por parte de sus compañeros de partido y para hacerles una promesa: trabajará como nadie para demostrar que han acertado.

El aforo se le ha entregado, ha interrumpido su discurso en más de medio centenar de ocasiones, ha augurado su futuro con voces de "¡presidente, presidente!" y ha entonado el cántico de "¡A por ellos!" aunque quizás en el momento menos oportuno. Rajoy estaba apelando a la concordia de todos los españoles.

Para el PP, el cambio está a vuelta de las urnas y ese halo de triunfo se ha respirado en toda la convención, con quinielas de ministrables en las que si hubiera que hacer un Gobierno con todos los citados, quedarían en el trastero las promesas de austeridad y recorte de altos cargos.

No han faltado tampoco dosis de inquietud. Versiones distintas del "¿qué hay de lo mío?" se han escuchado en los corrillos formados por diputados y senadores de la última legislatura que aún desconocen si estarán presentes en las nuevas listas y el lugar que ocuparán en ellas.

Quieren ser protagonistas de la "revolución de la normalidad" que Aznar ha augurado con la llegada del PP a la Moncloa y del cambio de la España negra a la de color que dibujaba uno de los vídeos de la convención. Rajoy se apresta a dar las primeras pinceladas.

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