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Un monstruo de 850 cv

En EE. UU. se celebra una subida de montaña que permite participar coches sin límite de preparación: la Pikes Peak. En la 89ª edición disputada el último fin de semana de junio, Dacia sorprendió con un Duster de 850 cv, cuyo motor había tomado prestado de un Nissan GT-Rx.

Desde que en 1986 desapareciese la categoría del Grupo B del Campeonato del Mundo de Rallys, la espectacularidad de los coches de carreras de esta especialidad descendió significativamente. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, en Colorado (EE. UU.), se celebra una vez al año una impresionante carrera, la Pikes Peak Hill Climb, que todavía permite participar a coches sin límite de preparación. De hecho, los mencionados Grupo B, cuando fueron prohibidos por la FIA, se dejaron ver durante los siguientes años en esta competición, también conocida como «la carrera hacia las nubes». En sus 20 kilómetros de ascensión se han de tomar 156 curvas, algunas sobre gravilla y otras sobre asfalto. No puntúa para ningún campeonato, pero ganar otorga un gran prestigio tanto para el piloto como para la marca del vehículo. En los ochenta se proclamaron ganadores pilotos de la talla de Walter Rohl (Audi Quattro) o Ari Vatanen (Peugeot 405 T16).

El pasado 26 de junio se disputó la 89ª edición de la Pikes Peak y la marca Dacia sorprendió a propios y extraños con un impresionante Duster denominado No Limits. Cierto es que la marca perteneciente a Renault ya había desarrollado un Duster de carreras para el hielo (Duster Ice Racing del Trofeo Andros), pero nada hacía pensar que sus directivos estarían interesados en esta espectacular carrera norteamericana, donde se debería enfrentar a prototipos de 1.000 cv. En un tiempo récord, los responsables de Renault Sport Technologies prepararon un impresionante bólido y convencieron al piloto francés Jean Philippe Dayraut para embarcarse en esta apasionante aventura.

El chasis tubular y la disposición de motor central-trasero se tomaron del prototipo de las carreras de hielo, pero para la subida más vertiginosa del mundo se requería más potencia. Se montó el motor 3.8 V6 Biturbo de un Nissan GT-R y se preparó de forma que prácticamente se dobló la potencia, alcanzando nada menos que 850 cv. A pesar de estrenarse en la difícil carrera, Dacia alcanzó el podio, siendo superado únicamente por los prototipos de Hyundai (de Millen) y de Suzuki (del pluricampeón Tajima). En 2012, con más experiencia y tiempo de preparación, todo podría suceder.

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