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Aragón

Los globos zaragozanos que volaron hasta Marruecos

Un marroquí recoge en el mar varios globos lanzados por un matrimonio aragonés para celebrar el nacimiento de su primera hija.

Los globos zaragozanos que volaron hasta Marruecos
Los globos zaragozanos que volaron hasta Marruecos

Hay un refrán marinero que dice que ‘Lo que sea de la mar, todo es azar’. Y quizá hoy quien mejor pueda atestiguarlo sea una pareja de jóvenes aragoneses que, recovecos del destino, acaban de hacerse amigos de un pescador jubilado de Casablanca, Marruecos.

La historia se remonta al pasado día 3 de marzo, cuando el matrimonio formado por Chuma Sahún -dueño de la taberna zaragozana Tierra Maña- y Lorena Lianes tuvieron a su primera hija, Sofía. Fueron días intensos, como los de todos los padres primerizos, en los que la habitación del Clínico se llenó de regalos, abrazos y parabienes. Entre los regalos, uno especial, y no precisamente por su valor económico.

«Mi hermana Carlota y mi cuñada Raquel nos trajeron un puñado de globos hinchados con helio -relata Chuma Sahún-. Estuvieron en la habitación del hospital hasta que la abandonamos y luego, durante unos días, los tuvimos en la habitación de Sofía en nuestra casa de Torres de Berrellén, simplemente como elemento decorativo. Como olían un poco a plástico pensé en darles mejor vida».

Quizá en lo que pensó fue en mandarle una carta de agradecimiento a la cigüeña. Porque tomó un sobre de plástico y metió en él sendos papeles, en inglés y en español, contando quiénes eran, donde vivían, hablando del nacimiento de la pequeña y dejando un número de teléfono y una dirección de correo electrónico. Y soltaron los globos desde el balcón. Era el pasado día 8. Y cinco días más tarde...

«Sonó el teléfono y era un hombre que hablaba castellano pero con un fuerte acento extranjero, que al principio no identifiqué -señala-. “Llamo de Casablanca, que he encontrado los papeles y los globos”, dijo. Me llevé una alegría tremenda. ¡Y eso que pensé que se refería al barrio zaragozano!».

Pero no, se trataba de la Casablanca marroquí, a casi 1.400 kilómetros de distancia. Muy pronto intercambiaron fotos por whatsapp y la historia, tan sorprendente, se fue completando. «Los había encontrado un pescador jubilado que se llama Abdelati y que conoce el español porque ha estado varios años viviendo en Madrid. Nos contó que iba en su barca cuando vio algo flotando en el mar, lo recuperó y lo subió a bordo. Vio que había papeles escritos pero no anda muy bien de vista y no supo qué decían hasta que un cuñado se los leyó. Ya casi somos como familia; él nos ha invitado a ir a Casablanca y nosotros a que venga a Torres de Berrellén».

Chuma Sahún todavía no sale de su asombro con la experiencia. Y guarda aún muchas preguntas sin responder. La principal: «Es muy raro que los globos hayan llegado tan lejos. ¿Qué rumbo habrán llevado?». 

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