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"Yo lo que quiero es trabajar, no vivir de ayudas"

María Isabel Urdaneta, de 47 años y con un hijo de siete, es una de las 8.000 aragonesas divorciadas que están al frente de un hogar monoparental. Lleva desde 2013 desempleada y está cobrando el IAI.

María Jesús Urdaneta, de 47 años, tiene que hacer encaje de bolillos para poder salir adelante con un hijo a su cargo, de siete años. Recibe el IAI.
María Jesús Urdaneta, de 47 años, tiene que hacer encaje de bolillos para poder salir adelante con un hijo a su cargo, de siete años. Recibe el IAI.

Una de cada tres aragonesas al frente de una familia monoparental está desempleada o trabaja en la economía sumergida, según pone de manifiesto el 'VI Informe #MonoMarentalidad y Empleo' de la Fundación Adecco. En esta situación se encuentra María Isabel Urdaneta, una mujer divorciada con doble nacionalidad española y venezolana que vive en un piso de alquiler de Torrero con su madre y su hijo de 7 años. Desde hace apenas unos meses se beneficia del Ingreso Aragonés de Inserción (IAI), una ayuda que le permite "sobrevivir" y que constituye para ella la "última opción" al no haber encontrado en cuatro años un contrato estable que le permita seguir pagando el alquiler y mantener a su familia.

"Estuve tres meses sin ningún tipo de ingresos, y si no hubiera sido por una chica a la que le escribí un cuento personalizado que me editó y vendió -dándome parte de los beneficios-, yo no hubiera tenido ni para pagar el alquiler", afirma esta madre divorciada, con idiomas (inglés y español) y estudios superiores.

Desde que se mudó a la capital aragonesa en 2013 el único empleo con contrato que ha tenido ha sido en un centro de día en el que cubrió una sustitución por menos de un mes como monitora de tiempo libre. El resto de ingresos que ha obtenido en este tiempo han sido en negro, limpiando casas cuando ha necesitado el dinero o vendiendo cuentos que ella misma publicita a través de su web 'Los cuentos de Miurdaneta'. Actualmente se encuentra en un programa de CC. OO. para parados de larga duración, haciendo cursos que le permitan seguir mejorando su currículum para conseguir un empleo que sea de lo suyo, como economista. "He hecho cursos de márquetin, de administración de empresas, de informática, de manipulación de alimentos, de monitora de tiempo libre, y hasta de conductora de carretilla por si me toca trabajar en un almacén", cuenta con una sonrisa.

Lo que quiere es trabajar, y no vivir de ayudas, pues asegura que recurrir a ellas ha sido su última opción para poder "sobrevivir" y mantener al mismo tiempo a su familia. "Me cuesta mucho salir adelante porque a mi edad ya no contratan... En las entrevistas te preguntan, y si tienes un hijo y se enteran de que estás sola, ya no te llaman. Al final te sientes como si tuvieras una cadena perpetua y no fueras a salir de esta situación nunca", lamenta ella, que reivindica más medidas de conciliación e incentivos "por parte del Gobierno" a las empresas para que contraten a mujeres en su situación.

"Yo lo que quiero es trabajar, no vivir de ayudas", defiende María Isabel Urdaneta, madre 'sola' de 48 años.

Su mayor apoyo en este tiempo han sido precisamente otras madres 'solas', con diferentes situaciones personales, que conforman la asociación de familias monoparentales Amasol. "Ellas son lo mejor que me ha podido pasar porque me han dado toda la información que necesitaba para salir adelante, además de comida y ropa", afirma esta madre, que piensa seguir luchando por conseguir un contrato que le permita salir adelante sin tener que depender de ayudas.

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