Aragón

La opción de Laínez para suplir a Milla, rehusada por el vestuario

Ante los movimientos del club tendentes a destituir al actual entrenador, desde la plantilla se ha mostrado resquemor por que el sustituto sea el técnico del filial.

La opción de Laínez para suplir a Milla, rehusada por el vestuario
Oliver Duch

Mal han caído en las últimas fechas dentro del vestuario los movimientos del club tendentes a destituir a Luis Milla como entrenador si los resultados negativos siguen enlazándose sin remedio. Pero peor se ha digerido en la caseta la posibilidad de que, si llega ese desenlace y el turolense es cesado inminentemente, su sustituto pueda ser César Laínez, el entrenador del RZD Aragón, el filial del Real Zaragoza de Tercera División. 

Como es habitual en estos casos, la fase de gestación de un cambio de timonel en el equipo se ha visto rodeada de dudas, pros y contras que se manejan en 'petits comités' en el equipo y sus alrededores. Públicamente, los pesos pesados del vestuario se han posicionado a favor de la continuidad de Milla y de no romper el proyecto permaturamente, cuando solo ha transcurrido algo menos de un cuarto de temporada. Una iniciativa que intenta no introducir al equipo en un camino abrupto, de desembocadura siempre incierta en el futuro a medio plazo. Pero, como los resultados no llegan, como esos mismos jugadores son incapaces de transformar su apoyo oral público al técnico en triunfos y puntos para el Real Zaragoza sobre el césped, los problemas crecen a su alrededor y la figura de Milla cada vez se abolla más.

El hecho de vivir los momentos previos a un cambio de entrenador es siempre algo de suma trascendencia en un vestuario. Si se produce la permuta, ¿quién vendrá como suplente? Esa es la pregunta inmediata de todos los afectados. Ahora, hace un año, hace cinco, hace diez y hace 30. Siempre fue así porque siempre es cuestión mayor que la plantilla vea con ojos amables al sustituto, toda vez que, inevitablemente, el cambio de entrenador se trata de un episodio traumático en el día a día de un equipo de fútbol.

Y que trascendiera que, por cuestiones de índole económica, de la falta de presupuesto para salir al mercado de entrenadores a buscar al segundo de la temporada, la solución inicialmente prevista en el peor de los escenarios -que Milla tenga que salir anticipadamente del proyecto- era la promoción interna del preparador del B, César Laínez, no ha sido bien recibido dentro de esas cuatro paredes del vestuario. Los sondeos no son favorables.

El equipo quiere ser capaz de reaccionar en Valladolid y restituir la normalidad paso a paso, pese a que las cosas se han torcido de mala manera en muchos sentidos: resultados, puntos, clasificación, ánimo, puesta en escena en los partidos, reacción de los dirigentes... Pero, si al final el fútbol llevara al club a prescindir de Milla, no se ve con buenos ojos dentro de la caseta que sea Laínez su relevo. Su inexperiencia, su escasa trayectoria, su aterrizaje forzoso en un equipo cogido con pinzas y puesto en entredicho (que no será tarea fácil para nadie de entrada), no son buenos avales en el seno del plantel.

Esta es, por todo esto, una cuestión de enjundia a la hora de valorar cuándo, cómo y de qué manera puede decidirse el cambio de patrón al frente del equipo. Destituir a Milla, esta vez, no es tan sencillo como lo ha sido con otros anteriormente. 

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