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Internacional

AFGANISTÁN

Un jefe militar británico en Afganistán dimite por la falta de seguridad de sus tropas

El mayor Sebastian Morley denuncia que las carencias en la equipación de los soldados han provocado muertes innecesarias.

El comandante de las Fuerzas Especiales británicas (SAS) en Afganistán, mayor Sebastian Morley, ha presentado su renuncia ante lo que considera una "negligencia" del Gobierno y del Ministerio de Defensa, que no escucharon sus advertencias sobre la falta de seguridad de los británicos desplegados en este país, por lo que no se han podido evitar varias bajas.

Según informó ayer en exclusiva el 'Daily Telegraph', Morley advirtió en repetidas ocasiones de que habría muertos si las tropas seguían siendo transportadas en los vulnerables vehículos Snatch de la marca Land Rover.

Como no se le hizo caso, según él, la cabo Sarah Bryant -la primera mujer militar británica fallecida en Afganistán- y otros tres compañeros, todos miembros de las SAS, fallecieron innecesariamente cuando su vehículo resultó alcanzado por una mina en Helmand (al sur del país) en junio pasado.

En su carta de renuncia, según el diario, Morley atribuye esas muertes a la "falta de inversión crónica" en material por parte del Ministerio de Defensa.

Según el diario, la dimisión de Morley, primo de la princesa Diana, vuelve a poner de actualidad el debate sobre el equipamiento de los soldados británicos en sus misiones en el extranjero, después de que en las últimas semanas el Ministerio de Defensa haya sido criticado por varios coroneles, que aseguran que el material correcto podría salvar vidas.

Responsable de 34 bajas

La debilidad del modelo Snatch de Land Rover ha sido responsable de 34 bajas británicas, es decir, una de cada diez del total de soldados fallecidos en Iraq y Afganistán, por lo que actualmente están siendo sustituidos.

El Ministerio de Defensa respondió a la noticia de la renuncia de Morley mediante un comunicado, en el que afirma que "los acontecimientos del 17 de junio -la muerte de los cuatro miembros de las SAS- fueron una tragedia".

"Equipar a nuestro personal es una prioridad clara y estamos absolutamente centrados en darles un tipo de vehículos que les protegerán de las siempre cambiantes amenazas que plantea el enemigo", añade el texto.

Precisamente esta semana, el titular de Defensa, John Hutton, anunció una partida extraordinaria de 700 millones de libras (casi 891 millones de euros) para la adquisición de 700 nuevos vehículos blindados que serán destinados a las tropas en Afganistán.

Allí, entretanto, los combates siguen siendo habituales. Al menos 25 milicianos, entre ellos una mujer, murieron ayer en diferentes enfrentamientos a manos de las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos, según informaron fuentes del Ejército norteamericano.

Al parecer, una operación que tenía como objetivo capturar "a un conocido líder de Al Qaeda", permitió a las tropas extranjeras localizar y acabar con el grupo de guerrilleros.

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