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Internacional
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FRANCIA

Una nación "con cierta idea de la dignidad de la persona"

El presidente Nicolas Sarkozy respalda la prohibición porque la "ciudadanía debe ser vivida a cara descubierta".

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, mostró ayer todo su apoyo al proyecto de ley de prohibición del burka, un texto que consideró como "un camino exigente, pero un camino justo". "El velo integral que oculta totalmente la cara atenta contra valores fundamentales, esenciales en el contrato republicano", indicó Sarkozy durante la reunión del gabinete en la que la ministra de Justicia, Michèle Alliot-Marie, presentó el proyecto de ley.

Para el jefe del Estado, "la dignidad" no puede cuestionarse en el espacio público, "donde la ciudadanía debe ser vivida a cara descubierta", según la transcripción de su alocución distribuida por la Presidencia gala.

"Por tanto, no puede haber otra solución que la prohibición (del burka) en el espacio público", señaló Sarkozy en referencia a las dudas que el proyecto de ley gubernamental presenta tanto en el Consejo de Estado como entre la oposición socialista.

Sobre el Consejo de Estado, órgano consultivo no vinculante que en dos ocasiones ha manifestado objeciones a la prohibición del burka en la calle, Sarkozy señaló que ejerce su papel. Pero precisó que son el Gobierno y el Parlamento quienes deben decidir "en qué sociedad, en qué República, en qué civilización y con qué valores humanos se quiere vivir".

"En conciencia, el Gobierno ha elegido una vía y en conciencia cada uno deberá decidir si la aprueba", terminó Sarkozy.

El presidente indicó que los musulmanes "deben sentirse respetados", pero que Francia "es una vieja nación unida en torno a una cierta idea de la dignidad de la persona, en particular de la mujer".

El texto gubernamental, que será debatido por los diputados a partir de julio próximo y que puede entrar en vigor en la primavera de 2011, prohíbe el burka en todo lugar público y prevé multas de hasta 150 euros para quien lo lleve.

En los seis primeros meses, las multas serán sustituidas por trabajos de interés público y de reeducación, con la intención de hacer pedagogía, indicó la ministra de Justicia. La ley es más severa contra los hombres que obliguen a sus mujeres a portar el velo integral, que pueden ser condenados hasta a un año de cárcel y 15.000 euros de multa.

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