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Internacional
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Seúl, entre la sed de venganza y el temor a la guerra

El ataque de Corea del Norte ha conmocionado profundamente al vecino país del sur, donde aumentan las voces que piden venganza

El ataque de Corea del Norte ha conmocionado profundamente al vecino país del sur, donde aumentan las voces que piden venganza. Sin embargo, muchos surcoreanos temen a la vez que un conflicto puntual pueda desencadenar una guerra.

Tras el hundimiento del buque de guerra 'Cheonan', el fuego de artillería norcoreano alcanzó objetivos civiles por primera vez desde que finalizó la guerra de Corea. Y ya el hundimiento del navío militar en el que murieron 46 marineros había sido acogido en Corea del Sur como un ataque.

Pero muchos surcoreanos temen al mismo tiempo que una respuesta armada en represalia pueda derivar en una nueva espiral de violencia y finalmente hacer inevitable un conflicto bélico. La discusión sobre la reacción adecuada y la actitud a adoptar en adelante con el incómodo país vecino es cada vez más acalorada.

Algunos comentaristas hablan de "acto de guerra" tras el lanzamiento de granadas sobre la isla Yeonpyeong, en el que perdieron la vida el martes dos soldados y dos civiles. "La única medicina para un perro loco es el uso de un palo", opina el diario conservador 'Dong-A Ilbo'. "La provocación de Corea del Norte ha superado nuestra imaginación", asegura el periódico 'JoongAng Ilbo'. "Esa provocación justifica cualquier forma de venganza", añade.

El ánimo entre la población varía. La televisión transmitió imágenes de numerosos habitantes que, visiblemente aliviados, pudieron abandonar la isla gracias a una operación de evacuación. El bombardeo y el consiguiente fuego de artillería han destruido, según informaciones de medios, un 70% de los bosques y los campos en la isla. Más de 500 de sus 1.500 habitantes fueron puestos a salvo en Inchon, en tierra firme.

Llamada a la sensatez

Mientras, el diario liberal de izquierda 'Hankyoreh' llamó a los dos Estados coreanos a la sensatez.

El ataque ha vuelto a poner de manifiesto a los surcoreanos la realidad de la guerra fría en la dividida península. Saben que incidentes militares como el actual pueden repetirse en cualquier momento. No obstante, llevan décadas viviendo con la amenaza de un conflicto armado. Desde el fin de la contienda de Corea (1950-1953) los dos países continúan en estado de guerra.

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