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según Le Figaro

Saif al Islam, hijo de Gadafi, está en Níger protegido por un jefe Tuareg

Según fuentes del diario francés, no identificadas, Saif al Islam Gadafi se había escondido en el sur de Libia antes de cruzar la frontera de Níger gracias a la ayuda de Agaly Alambo, jefe del Movimiento Nigerino para la Justicia (MNJ).

Saif al Islam, el hijo primogénito de Muamar al Gadafi, entró ayer en Níger gracias a la protección de un jefe tuareg rebelde, desde donde podría intentar desestabilizar Libia y el Sahel, afirmó hoy "Le Figaro". Según fuentes del diario francés, no identificadas, Saif al Islam Gadafi se había escondido en el sur de Libia antes de cruzar la frontera de Níger gracias a la ayuda de Agaly Alambo, jefe del Movimiento Nigerino para la Justicia (MNJ).

Los diversos mensajes de estos últimos días sobre su voluntad de entregarse a la Corte Penal Internacional habrían sido una maniobra de "confusión" sobre sus intenciones para quedar fuera del alcance del Consejo Nacional de Transición libio (CNT), de acuerdo con "Le Figaro", que duda sobre su verdadera voluntad de entregarse.

A ese respecto, indicó que el pasado mes Agaly Alambo -al que el periódico francés entrevistó por teléfono el pasado domingo pero con quien no pudo contactar ayer- se había encargado de sacar de Libia a Níger al tercer hijo del exlíder libio, Saadi Gadafi.

Otro líder tuareg próximo a los Gadafi con nacionalidad de Níger, Rhissa Ag Boula, se ocupó de esconder al antiguo jefe de los servicios secretos militares del anterior régimen libio, Abdulá el Senusi, que, como Saif al Islam, es objeto de un mandato de arresto de la Corte Penal Internacional.

Ag Boula "acompañó a Senusi en un convoy protegido por una cuarentena de combatientes tuareg hasta una base de los rebeldes situada en Malí en la región de Kidal, una localidad del norte del país", indicó una fuente presentada como conocedora.

La hipótesis que baraja "Le Figaro" es que el primogénito de Gadafi y Senusi podrían intentar mantener un clima de inestabilidad en el Sahel, para lo cual disponen de dinero y mercenarios, así como contactos en Libia.

Aunque Malí y Níger han ratificado el Tratado de Roma que instituyó la Corte Penal Internacional, sus capacidades reales para entregar a los dos fugitivos sin ayuda exterior son limitadas.

Una ayuda poco probable, ya que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer una resolución que pone fin, a partir del próximo día 31, de la misión internacional para proteger a la población civil en Libia.

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