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Internacional
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CUMBRE BILATERAL

Rubalcaba considera que la versión de Rabat "refuta" parte de las acusaciones saharauis

El ministro del Interior marroquí dice que ordenó el desalojo del campamento porque estaba controlado "por milicias del terror". Rabat asegura que el español murió "atropellado" en un accidente de tráfico.

Pérez Rubalcaba, con el titular de Interior marroquí, Taib Cherkaui, ayer en Madrid.
Rubalcaba considera que la versión de Rabat "refuta" parte de las acusaciones saharauis
EMILIO NARANJO/EFE

La sociedad española tardará mucho tiempo en conocer qué sucedió el 8 de noviembre en El Aaiún y en el campamento de jaimas en el que miles de saharauis reclamaban mejoras sociales. Existen dos versiones diametralmente opuestas. Una, la del Gobierno marroquí, que asegura que sus policías "no utilizaron armas de fuego" y que los únicos muertos fueron diez de sus agentes. Y otra, la de los activistas prosaharauis y ONG que se encontraban allí, que hablan de "unos cien muertos civiles, 4.500 heridos, 600 desaparecidos y más de 2.000 detenidos".

El Ejecutivo español intenta guardar un difícil equilibrio entre un relato y otro. El vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, se resistió ayer a condenar los incidentes y se limitó a expresar al titular de Interior marroquí, Taieb Cherkaoui, durante la reunión que ambos mantuvieron en Madrid, su "preocupación grave" por las acusaciones sobre lo ocurrido.

Rubalcaba, después de la explicación pública que dio Cherkaoui, tampoco se mojó respecto a la "detallada y minuciosa" explicación que le había dado el ministro marroquí, aunque aceptó que "refuta" buena parte de las acusaciones de los saharauis. Preguntado sobre si se creía la versión marroquí, no la dio por buena, pero tampoco por mala. Solo dijo que estaba "muy detallada". Sí subrayó el compromiso de las autoridades del país vecino para "investigar cualquier duda sobre personas o sucesos" que tenga el Ejecutivo español.

Sobre el veto marroquí a los medios españoles viajen a El Aaiún, el vicepresidente reiteró la postura gubernamental en "defensa de la libertad de expresión" como pilar de la democracia, y, al hilo de esa reflexión, explicó que hay conversaciones a "alto nivel" con las autoridades de Rabat para solventar esta censura a los medios.

El fallecido español

Rubalcaba sí dejó claro que lo único "contrastado" es que durante la revuelta de El Aaiún murió el ciudadano español Baby Hamday Buyema. El Gobierno de Marruecos informó que la Fiscalía General de su país ha abierto una investigación para esclarecer cómo pereció. Cherkaoui, que se refirió a la víctima como "ciudadano marroquí", dijo que "fue un atropello". La familia de Buyema sostiene que el trabajador de una empresa minera fue bajado del autobús en que viajaba por agentes marroquíes y atropellado varias veces por un vehículo policial.

Cherkaoui se extendió en un largo relato de lo ocurrido en el campamento de Gdim Izik. Según explicó, los primeros saharauis en instalarse en el campamento habían exigido mejoras sociales, "reivindicaciones que en su mayoría" Marruecos había "aceptado" la noche anterior al asalto. Pero, prosiguió, un grupo de "narcotraficantes y delincuentes" se hicieron con las riendas del campamento e impidieron la libre circulación de personas.

Cherkaoui justificó y alabó la actuación policial contra los rebeldes, que "actuaban con técnicas similares a las que emplean Al Qaeda" en el Sahel. En un vídeo grabado por la policía marroquí, señaló "varios cadáveres" de agentes caídos "a causa de la violencia inhumana" que emplearon "las milicias del terror". En un momento dado, se observa cómo un único individuo orina sobre dos cuerpos sin vida de uniformados. En otro instante, se ve cómo degüellan a un hombre en las calles de El Aaiún.

Esta cinta, que distribuyeron a todos los medios de comunicación, no incluye imágenes de la turba de marroquíes armados atacando a viviendas y comercios de saharauis en El Aaiún ante la pasividad de la Policía marroquí, como se observaba en el material hecho público por activistas españoles.

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