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Internacional
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DIEGO LÓPEZ GARRIDO

"Si la UE no responde bien a esta crisis, se deslegitimará mucho"

El ex portavoz del grupo socialista en el Congreso participó días atrás en el importante Consejo de Europa que trató de sellar una unión ante los problemas.

Diego López Garrido, el pasado lunes en Zaragoza.
"Si la UE no responde bien a esta crisis, se deslegitimará mucho"
VÍCTOR LAX

La minirreforma del Tratado de Lisboa para convertir en permanente el fondo de rescate tras los sucesivos ataques de los inversores, ¿está diseñada para un eventual rescate a España?

No, está hecha para que, algo que ahora es provisional, se convierta en parte de la estructura del gobierno económico europeo, como un fondo monetario. Desde luego, para nada teniendo a la vista posibles incidentes con Estados concretos; no tiene que ver con el caso español porque España no necesita un rescate, sencillamente.

España no logró en la cumbre que se flexibilizara su uso. ¿Qué repercusiones puede tener esto?

No, vamos a ver: se acordó que haya un mecanismo de crisis; luego, se dice que del actual mecanismo se ha usado solo el 4% y se recuerda que el resto podría ser utilizado. En las formas de hacerlo para un futuro no se entra: le corresponde verlo al Ecofin y a otros consejos, como el de asuntos generales, de aquí a marzo.

¿Cree que esta crisis económica puede llegar a romper la UE? ¿Está en riesgo la Unión?

Si la UE no responde bien a esta crisis, y no demuestra su carácter de unidad, yo creo que se deslegitimará mucho. Hombre, la construcción europea tiene un carácter bastante irreversible, pero si en un momento crítico no está a la altura de las circunstancias entraría en una fase muy negativa. Europa debe saber decir que aquí ningún país va a entrar en suspensión de pagos, y que el proyecto euro no va a desaparecer.

¿Le ha servido también esta estrategia a España? Porque, aunque se prevé crecimiento, se corre el riesgo de que sea casi nulo durante una larga temporada.

España tiene una situación particular, porque todo un sector, la construcción residencial, se desplomó. Entramos más tarde que los demás en la crisis y saldremos más tarde. Pero no cabe duda de que a España le beneficia el estar en la eurozona y que haya una estrategia europea conjunta: en la medida en que el resto de los países salgan de la crisis, España, que tiene una economía profundamente anclada en Europa, saldrá más rápidamente.

¿No cree pues, como destacados economistas como Paul Krugman, que el euro es precisamente lo que está lastrando la recuperación de España, al no poder cambiar los tipos de interés?

Yo creo que es todo lo contrario; España precisamente ha podido aguantar el golpeo de la crisis más pavorosa que conoce nuestra generación porque está en el euro. Una de las cosas buenas que han sucedido, en relación a la crisis que hubo hace un siglo, es que, como estamos en el euro, no podemos dedicarnos a hacer carreras de devaluación competitiva. Reaccionamos todos a la vez y mantenemos una estrategia conjunta que nos fortalece a todos; si no hubiéramos estado en el euro, nuestra moneda se habría devaluado de una forma espectacular, y recuperarse de esa falta de legitimidad hubiera sido una labor, eso sí, de generaciones.

En febrero habrá una reunión bilateral Merkel-Zapatero. ¿Deberá estar para entonces listo el nuevo paquete de reformas español?

No, esa es una reunión que hace mucho tiempo que estamos preparando, pero no tiene nada que ver con las reformas. Trataremos, como siempre, de temas bilaterales, como los que tienen que ver con la UE y con política internacional.

¿No es ya bastante complicada la relación que hay entre los Veintisiete como para que la UE piense en ampliar el número de socios?

Bueno, es que esas son las reglas de Europa, y hay que cumplirlas. Es una estructura abierta: todo país europeo democrático tiene derecho a entrar; naturalmente, siempre que cumpla los requisitos. Y aquí sí que hay que ser extremadamente exigentes. Siendo rigurosos, no hay nada que temer; todo lo contrario.

Ante el patente desinterés de Estados Unidos en su relación con la UE, ¿cree, como propone Katherine Ashton, que es el momento de abrirse a nuevos escenarios como Brasil o Japón?

Europa tiene que abrirse necesariamente a nuevos escenarios por dos razones. Primero, porque la UE tiene instrumentos de política exterior que no tenía antes del Tratado de Lisboa: un presidente del Consejo Europeo con representatividad en el exterior y una Alta Representante, que es la ministra de Exteriores de la Unión. Y, sobre todo, tiene un servicio diplomático que empieza a funcionar con un presupuesto propio ya en enero. Por otra parte, antes el mundo era más eurocéntrico, ahora hay agentes de una enorme fortaleza con los que hay que trabajar de igual a igual. El porcentaje en población y en PIB que representará Europa en los próximos años será menor. Me parece muy acertada esa propuesta de Ashton.

¿Cree, como varios congresistas de EE. UU., que Wikileaks debería ser considerada una organización terrorista? ¿Cómo valora en cualquier caso las filtraciones?

Prefiero no decir nada sobre unas opiniones de diputados de Estados Unidos, aunque no es lo que yo diría. En todo caso, creo que lo que se dilucida aquí es el equilibro entre transparencia de información y la reserva de determinadas comunicaciones que los Estados deben preservar. Entiendo que las noticias se publiquen, pero también la posición de los Estados, que quieren preservar el secreto de determinadas informaciones.

¿Es el conflicto de las patentes un síntoma de que la UE no puede ir más allá de lo económico?

Las identidades nacionales es bueno preservarlas, pero aquí hay un asunto de discriminación de unas lenguas sobre otras. Esto, la no discriminación por motivos de lenguas, figura en uno de los primeros puntos del Tratado de Lisboa. Además, también afecta a lo económico, puesto que supone ayudar a unas empresas frente a otras.

Recientemente se entregó el premio Sajárov a Guillermo Fariñas. Se trata del tercer disidente cubano en diez años. ¿A la UE solo le preocupa esta dictadura?

Bueno, hay determinados sectores del Parlamento Europeo que están más sensibilizados con los derechos humanos en la isla frente a los de otros lugares. Nosotros creemos que los derechos humanos se tienen que defender en todo el mundo. En esta cuestión existe un cierto desequilibrio.

¿Por qué será recordado este año en la UE? Y ¿por qué le gustaría que lo fuera?

En primer lugar, porque arrancó el camino hacia la unión económica europea, algo esencial y que ayuda a extender también la UE a una unión política. Y lo segundo, por ser la primera vez en que se ha propuesto una regulación europea en la lucha contra la lacra de la violencia doméstica, lo que conseguimos en la presidencia española.

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