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Internacional
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EE. UU.

Rebelión en los aeropuertos

Un pasajero californiano ha plantado cara al nuevo grado de humillación en los controles de los aeropuertos: el cacheo con tacto de pechos, genitales y trasero.

No bastaba con vaciarse los bolsillos, caminar descalzo por la terminal y medio desnudarse. La experiencia de atravesar el control de seguridad de un aeropuerto ha alcanzado un nuevo grado de humillación para quienes decidan rehusar al escáner de cuerpo entero que les retratará desnudos. No es obligatorio, pero la alternativa es un intenso cacheo que incluye el tacto directo de pechos, genitales y trasero incluso por dentro de la ropa. Y ahí es donde los estadounidenses han dicho basta.

El héroe que ha desatado la revuelta se llama John Tyner, un californiano de 31 años que el sábado pasado plantó cara a la seguridad del aeropuerto de San Diego, no sin antes encender la cámara de su teléfono para grabar en vídeo el desencuentro. Cuando el agente de seguridad le ofreció realizar el cacheo en una habitación privada, Tyner respondió desafiante. "Podemos hacerlo aquí mismo, pero si me tocas mis partes voy a hacer que te detengan", le amenazó.

Por supuesto, el arrestado fue él, que perdió el avión y aún se enfrenta al pago de una multa de 11.000 dólares. Según las reglas de la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA), una vez que el pasajero ha sido seleccionado para los nuevos e intromisivos cacheos ya no tiene derecho a dar marcha atrás, incluso si decide renunciar al vuelo y abandonar el aeropuerto, como pretendió Tyner.

El vídeo que colgó en internet no aporta más que el audio de la conversación, ya que la cámara quedaba a su espalda, pero ha prendido el reguero de frustración que se había acumulado entre los pasajeros.

Una nueva Revolución del Te, decían por las ondas de radio los ultraderechistas que se han apoderado del histórico movimiento de los colonos para justificar cualquier protesta contra el gobierno.

La estudiante cacheada

Sin saberlo, Tyner ha reivindicado a todas las víctimas silenciosas que en los últimos años han sido humilladas en los aeropuertos de EE. UU. Las demandas contra la TSA que siguen coleando en los tribunales salen ahora a la luz pública con nueva fuerza, sumadas a las que están poniendo todos los oponentes a los nuevos escáneres de cuerpo completo, empezando por el sindicato más fuerte de pilotos, la Air Line Pilot Association.

Está también la estudiante de 21 años de Amarillo (Texas) cuyos pechos quedaron expuestos a la vista de todos durante el cacheo y encima tuvo que aguantar las risotadas de los agentes de seguridad. Cuando volvió a pasar por el control con lágrimas en las mejillas uno de ellos lamentó "haberse perdido" el show. "Tendré que ver el vídeo", suspiró morboso.

O aún peor, las fotografías que toman los escáner de los pasajeros al desnudo, comparadas con las imágenes reales, que según la TSA no quedan almacenadas en ninguna parte. Salvo las 35.000 que han aparecido en Florida, cien de las cuales han sido entregadas al portal 'Gizmodo', de acuerdo a la Ley de Libre Información. "Entendemos que hacerlas públicas puede ser controvertido", se disculpó el portal, "pero hemos eliminado todas las características que las puedan hacer reconocibles".

Aun con todo, Rolando Negrin, un empleado de la Agencia de Seguridad en el Transporte del aeropuerto de Miami, acabó pegándole a un compañero en mayo pasado, cuando no pudo aguantar más las bromas que le gastaban por haberse revelado en el escáner que tiene un pene pequeño.

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