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Internacional
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TERRORISMO

Otro ataque con un coche bomba frente a un juzgado sacude Irlanda del Norte

La Policía señala como autores a los disidentes del antiguo IRA. El atentado se produce después de que el Ulster lograra que Londres les traspase el control de la Justicia y las fuerzas policiales.

Agentes de la Policía forense inspeccionan el lugar del atentado, ayer en Newry.
Otro ataque con un coche bomba frente a un juzgado sacude Irlanda del Norte
AFP

Irlanda del Norte fue escenario de un nuevo ataque en la noche del lunes: un coche bomba cargado con 115 kilos de explosivos estalló frente a un juzgado fortificado en la ciudad de Newry, cerca de la frontera con la República de Irlanda, sin causar víctimas ni heridos, informó ayer la Policía británica.

Esta sostuvo que la explosión fue obra de disidentes del antiguo Ejército Republicano Irlandés (IRA), la principal organización clandestina republicana católica.

La explosión se produjo solo 17 minutos después de que una llamada anónima alertara de la colocación de un artefacto que estallaría sobre las 22.30, mientras la Policía todavía estaba evacuando el área, incluidas muchas viviendas, restaurantes y bares. "No ha muerto o ha resultado herido nadie de puro milagro", dijo el inspector de la Policía Sam Cordiner. La explosión dañó la enorme verja de seguridad del edificio que alberga un juzgado y voló todas las ventanas de una iglesia en las inmediaciones del lugar del incidente.

"Este es un terrible recuerdo del pasado", dijo ayer el secretario británico para Irlanda del Norte, Shaun Woodward. El ataque fue un "acto de violencia sin sentido perpetrado por un puñado de personas que se niegan a aceptar el aplastante apoyo de la gente al proceso de paz".

"Las personas que perpetraron este atentado están decididas a destruir todo lo que se ha logrado en los últimos meses. Su único objetivo es devolver a Irlanda del Norte a su pasado más oscuro", dijo el ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson, en un comunicado.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores irlandés, Micheal Martin, aseguró que el ataque es injustificable, y un portavoz del primer ministro británico, Gordon Brown, advirtió a una pequeñísima minoría de que no se permitirá que dañe el proceso de paz.

El propio Brown dijo a los responsables del incidente que no "representan en absoluto" lo que la mayoría del pueblo desea.

Por su parte, Conor Murphy, del republicano Sinn Fein, afirmó que lo que pretende esa gente es "devolvernos al pasado y conseguir que el Ejército británico vuelva a patrullar nuestras calles".

El unionista Danny Kennedy aseguró que el bombazo era "una demostración más del deterioro de la seguridad en Irlanda del Norte". "Se han producido varios graves incidentes últimamente, y este es tal vez el con mucho el más grave, pues representa un ataque a los servicios de seguridad y las instituciones del Gobierno", añadió.

El atentado se produjo después de que los partidos políticos de Irlanda del Norte alcanzaran un amplio acuerdo sin precedentes para que Londres les traspase el control de la Justicia y las fuerzas policiales. Las medidas entrarán en vigor en unas semanas, el próximo 9 de marzo.

Ello se considera un gran paso para Irlanda del Norte en sus aspiraciones de recuperación de los poderes administrativos en manos de Londres.

Mientras que el antiguo IRA declaró el fin de la violencia y depuso las armas como resultado del proceso de paz, disidentes rechazaron los cambios políticos y pusieron en marcha una campaña de violencia en un nivel bajo, aunque de manera persistente.

La Policía explicó que en los últimos meses se perpetraron de media entre dos y tres ataques semanales contra comisarías y edificios públicos, incluido un ataque bomba con mortero contra una comisaría en Keady, cerca de Newry, el pasado viernes.

Concretamente, los atentados, a menudo dirigidos contra la Policía, se han incrementado desde marzo de 2009, cuando grupos republicanos disidentes mataron a dos soldados en un cuartel del condado de Antrim, al noroeste de Belfast, y al día siguiente a un policía.

No son una amenaza fundamental

La mayoría de los analistas coinciden en que los grupos disidentes republicanos no suponen una amenaza fundamental al acuerdo de paz de 1998, que puso fin a tres décadas de conflicto a costa de 3.600 vidas.

El jefe de la Policía provincial, Matt Baggott, instó a la población a aislar a esos grupos minoritarios. "Esta es una minoría de la población que está viviendo en un mundo de violencia muy solitario", declaró en rueda de prensa.

El último coche bomba que explotó en la provincia fue en una comisaría del condado de Tyrone en 2000, aunque más recientemente detonaron artefactos explosivos.

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