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Internacional

EE. UU.

Obama recibe en la Casa Blanca a los héroes del Apolo 11

Armstrong, Aldrin y Collins, junto a Obama
Obama recibe en la Casa Blanca a los héroes del Apolo 11
EFE

Armstrong, Aldrin y Collins, los tres mosqueteros de la aventura espacial estadounidense cuando realizaron su legendario viaje a bordo del Apolo 11, ocuparon el centro de atención durante los actos conmemorativos del 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Más locuaces unos que otros, en lo que si estuvieron de acuerdo en su aparición conjunta en Museo del Aire y el Espacio, en Washington, y posteriormente en su entrevista con el presidente Obama en la Casa Blanca fue en pedir que su país mire hacia Marte como la próxima gran frontera en la conquista del espacio.

Con todo, sus palabras revelan distintos grados de aproximación.

Mientras Aldrin aboga por no dar la espalda al satélite terrestre, Collins se ha convertido en el gran adalid de que el siguiente gran paso de la humanidad sea dado en el 'planeta rojo', "los más valioso" de cuanto rodea La Tierra. "A veces pienso que estuve en el lugar equivocado. Marte era mi favorito cuando era niño y hoy todavía lo es", confesó Collins. "Me preocupa que el énfasis actual en retornar a la Luna nos lleve a quedar atrapados en una innecesaria maraña tecnológica que retrase durante décadas la exploración del planeta más parecido al nuestro", agregó. Buzz Aldrin aprovechó la solemnidad del momento para pedir al Congreso y al pueblo estadounidense recordar la misión Apolo 11 y usarla como fuente de inspiración para, algún día, poner el pie en Marte.

El más callado de todos, Neil Armstrong fue quizás el menos enfático pero también apostó desentrañar nuevos secretos en el sistema solar. "La historia es una secuencia de hechos arbitrarios, por lo que el futuro es difícil de prever, pero se puede intentar".

Y ha puesto el énfasis en la necesidad de la cooperación internacional para el éxito de la exploración espacial. El astronauta que pronunció la histórica frase "Es un pequeño paso para un hombre pero un paso gigantesco para la humanidad", recordó que la misión de Apolo 11 se desarrolló durante la guerra fría, en plena carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Pero esta rivalidad sirvió para un objetivo precioso, añadió. "Era la última competición pacífica: Estados Unidos contra la URSS. Era intenso", recordó. "Eso permitió a las dos partes ir más lejos".

Y, a fin de cuentas, esta competición permitió crear las bases de la cooperación entre Rusia y Estados Unidos. "Apolo 11 es un símbolo de lo que un gran país y un gran pueblo pueden realizar trabajando duro y en conjunto", reflexionó Buzz Aldrin.

"Estados Unidos, ¿todavía tienes un gran sueño? ¿Todavía crees en tí? Llamo a la futura generación y a nuestros responsables políticos a dar esta respuesta: sí, podemos", lanzó el ex astronauta, en referencia al eslogan de la campaña electoral del presidente Barack Obama.

Unos 2.000 invitados, incluidas las tripulaciones del Apolo 11 y el resto de los astronautas de misiones Apolo y de los transbordadores espaciales actuales celebraron anoche una cena en el Museo Nacional del Aire y del Espacio. El aniversario coincide en un momento en el que transbordador Endeavour desarrolla una misión en la Estación Espacial Internacional. Sus tripulantes tenían previsto dedicar su caminata de ayer a la gesta realizada hace cuarenta años.

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