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david kennedy

"Obama no ha cambiado gran cosa la política exterior"

Profesor de Derecho en la Universidad de Harvard (EE. UU.) y presidente del Consejo Asesor del Foro Económico Mundial de Davos.

David Kennedy, hace unos días en Zaragoza.
"Obama no ha cambiado gran cosa la política exterior"
OLIVER DUCH

El profesor David Kennedy expuso sus reflexiones más comprometidas, arriesgadas y novedosas sobre la globalización en un momento de crisis. Lo hizo el pasado 10 de diciembre en Zaragoza, en la clausura del III Foro Internacional de la Institución Fernando el Católico, coordinado por la profesora de Derecho Público en la Universidad de Zaragoza Yolanda Gamarra. En esta ocasión, el foro versó sobre civilizaciones, nacionalismos y derecho internacional.

Aunque usted ha venido a Zaragoza para hablar sobre la gobernanza mundial y la política y los desafíos estructurales que de ellas se desprenden, no puedo dejar de preguntarle, como jurista internacional, si le parece lícita la filtración de los documentos de Wikileaks.

La principal lección que debemos extraer de la revelación de los documentos de Wikileaks es que se han hecho públicos datos internos del Departamento de Estado de Estados Unidos con las ideas de los expertos que discuten sobre relaciones exteriores. Por lo tanto, no es algo sorprendente si ya formas parte de ese grupo de expertos. Pero sí es raro que los documentos se hayan hecho públicos de una forma tan amplia, tan masiva. Creo que esa es la clave de todo.

Según estos cables, Estados Unidos trató de acabar con la justicia universal que promueve España. ¿Le parece esto una violación de los derechos humanos en cuanto que habrá crímenes contra la Humanidad que nadie querrá o se atreverá a juzgar?

No. Yo creo que la cuestión de la justicia universal es una buena idea. La clave está en una interpretación más general de la política internacional y de las leyes internacionales. En todos los países hay puntos de vista diferentes acerca de si la justicia universal es la forma correcta de sacar adelante un programa de defensa de los derechos humanos. Creo que el hecho de que este debate se lleve por cauces diplomáticos no es sorprendente, ya que los gobiernos llevan a la práctica sus propios puntos de vista acerca de la manera más apropiada de conseguir esos derechos. Las cuestiones acerca de la jurisdicción universal son políticas, no jurídicas.

¿Y eso no da, en última instancia, algo de impunidad a ciertos malhechores?

Puedo entender el deseo de una jurisdicción universal, y no hay duda de que esta brinda la posibilidad de llevar a cierta gente ante la justicia en el momento y el lugar idóneos. Pero tenemos que reconocer que, como un sistema global no es en realidad universal, existe una cuestión importante, que es la parte legal y ética de los derechos individuales de las personas que se involucrarán en este sistema universal. El proyecto de desarrollo de una jurisdicción universal de los derechos humanos puede ser válida, pero en la práctica no deberíamos sorprendernos de que su puesta en marcha sea políticamente muy controvertida.

También según las filtraciones de Wikileaks, Washington trató de que el juez Baltasar Garzón no investigara Guantánamo.

Creo que hay una cuestión importante, que está siempre sobre la mesa en los círculos internacionales y entre los abogados internacionales, y es qué hacer en relación a la política. Y, sin defender la posición estadounidense, que creo que fue equivocada desde el punto de vista político, no es sorprendente que el país mantenga esa posición y que, para ello, siga utilizando todos los medios posibles a su alcance. El derecho internacional proporciona un canal para la consecución de las agendas políticas, pero no es un sustituto de la discusión política en sí. Y en ese punto, esté uno de acuerdo o no con la posición estadounidense, no es sorprendente encontrar que sus diplomáticos defiendan de forma vehemente esa postura.

Es parte de su trabajo.

Cuando yo era un joven abogado internacional me entrevisté con el Departamento de Estado para ser diplomático. Pasé los exámenes, fui a la entrevista final, y en ella me dijeron: '¿Entiende que si usted se convierte en diplomático no se le permitirá disentir de la agenda exterior de Estados Unidos, ni en público ni en privado?'. Y ese fue el final de la entrevista, porque me quedó claro que no estaba hecho para la vida diplomática. Pero para aquellas personas que persiguen y ejercen esa carrera, su trabajo es defender de la forma más agresiva que puedan la posición política establecida por el presidente. Otro tema es si esta es una buena posición. Wikileaks simplemente revela que en Washington están defendiendo una postura concreta, y eso no es de extrañar en absoluto.

¿Cree que la Administración Obama ha realizado algún cambio en relación a su política exterior en conflictos como Iraq o Afganistán?

Creo que las guerras que Estados Unidos ha llevado a cabo en Iraq han sido errores terribles. No solo para las sociedades involucradas, también para la de mi propio país. Y realmente no veo que la política de Barack Obama haya cambiado significativamente respecto a la que mantenía su predecesor, George W. Bush. Obama ha dado un pequeño giro, pero no una gran vuelta. Y tengo poco clara la cuestión de cómo extraer cualquier tipo de justicia de la situación que se vive en Afganistán. Me preocupa que, como en el caso de Vietnam, la política en Afganistán sea la de continuar con la violencia. Ninguna de las partes va a aceptar que la política no ha sido exitosa, y considero que eso es moralmente reprendible a todos los niveles.

¿Sigue siendo válida la política del unilateralismo preventivo adoptada por Estados Unidos en 2003, cuando invadió Iraq?

No estoy seguro de si prevención es la palabra correcta para describir lo que sucede en Estados Unidos. Creo que la doctrina de asumir la política preventiva ha sido más o menos abandonada. Pero no se puede reducir la práctica de la intervención en aquellas situaciones en las que los intereses de la clase política estadounidense están involucrados. De este modo se pueden esperar diferentes explicaciones y justificaciones, con cada vez más vacilaciones, creo, sobre el uso de la fuerza. Todo el mundo puede darse cuenta de que es más difícil actuar sobre la marcha que anticiparse a algo. Por lo tanto, no se sorprenda si durante unos años la clase política es más renuente a utilizar la fuerza. Pero no creo que la idea general de que el uso de la misma sea una opción para la política exterior estadounidense haya cambiado.

En un mundo tan globalizado, ¿qué ha cambiado en el ámbito del derecho internacional? ¿Es necesario cambiar algo más?

Creo que la crisis ha dejado claro que no entendemos bien cómo se ejerce el poder político a nivel mundial o cómo somos gobernados. En el derecho internacional, la atención se centra en las actuaciones públicas de los diferentes estados, pero nosotros sabemos ahora que la economía es más importante en las relaciones políticas internacionales que cualquier otra cuestión que se pueda resolver por la vía diplomática. Por tanto, necesitamos un orden legal internacional que sepa lidiar con el poder privado, con las leyes privadas, con leyes internacionales de actuación tales como los comportamientos de los inversores y las relaciones con la banca europea, por ejemplo

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