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Muere el general del IRA

Brian Keenan, que ha fallecido esta semana, a los 67 años, fue calificado en vida como "la mayor amenaza individual al Estado británico". Pero su padre sirvió en la Real Fuerza Aérea y fue condecorado por actos heroicos durante la Segunda Guerra Mundial, mientras el IRA conspiraba con los nazis alemanes para dañar el esfuerzo británico en la guerra.

Se alistó en el IRA, en 1968. después de que su familia, que no era nacionalista, tuviese que abandonar su vivienda en Belfast, asaltada por una turba sectaria del lealismo protestante, y en la atmósfera reivindicativa creada por el movimiento por la igualdad de derechos en Irlanda del Norte.

Lector de literatura revolucionaria, no siguió al IRA Oficial, marxistizante, sino a los Provisionales nacionalistas y católicos sectarios, que le miraban con recelo, por comunista. Había precedentes. Su héroe de la Pascua de 1916, James Connolly, pidió a su mujer antes de ser ejecutado que se convirtiese al catolicismo

Se formó como electricista, hablaba varios idiomas y poseía una gran energía física, incluso en edad avanzada. Fue dirigente del IRA ya en los años setenta. Su ocupación era el acopio y producción de armas y coches-bomba. Su internacionalismo le llevó a conectar con gobiernos y grupos árabes o ligados a la esfera soviética para armar al IRA.

Testamento

En una larga entrevista publicada en abril por el semanario del Sinn Fein, 'An Phoblacht'(La República), Keenan rememoraba su trayectoria en el IRA. Recordaba quién fue su principal fuente de reclutas: "El Ejército británico fue realmente estúpido. Provocaron la revuelta masiva con sus acciones represivas".

Ejecutó la reorganización del IRA en pequeñas células, ideada entre otros por Gerry Adams, y fue el principal organizador de la campaña de atentados en Inglaterra. "En cualquier análisis militar, es muy importante atacar al enemigo donde vive", decía.

Cumplió 16 años de pena carcelaria en Inglaterra, tras ser detenido cuando viajaba en un coche detrás del que llevaba a Martin McGuinness. Se le achacó la sospecha de que el actual viceprimer ministro norirlandés le traicionó y una frase despectiva sobre los dos líderes famosos del IRA, el propio McGuinnes y Adams: "Son dos buenos chicos católicos".

Cuando salió de la cárcel, tras apoyar el alto el fuego de 1994, regresó a la dirección y apoyó el proceso de paz, aunque se le considera el cerebro de la gran bomba, en Canary Wharf, que lo interrumpió, en 1996. Y fue finalmente el enlace del IRA con la comisión que supervisó su desarme.

"El liderazgo del IRA era consciente de sus capacidades para sostener la guerra y eso se contrastó con el tono político general", decía en su entrevista única, antes de morir. "Las preguntas eran sencillas pero las respuestas, más difíciles". Ya aquejado de un cáncer terminal, añadía que, si fuese cuarenta años más joven, podría compartir el malestar de los jóvenes militantes con "las muchas vueltas del liderazgo".

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