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Internacional
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DISTURBIOS EN EGIPTO

Mubarak no quiere testigos extranjeros

La Policía acosa a los periodistas para que se vayan, mientras ya hay 13 muertos y más de 1.200 heridos.El presidente egipcio señala que está «cansado» del cargo que ocupa, pero el peligro de caos le impide dimitir.

Varias personas trasladan a un herido en la plaza de Tahrir, ayer en El Cairo.
Mubarak no quiere testigos extranjeros
FELIPE TRUEBA/EFE

El presidente egipcio Hosni Mubarak desató ayer la caza del periodista extranjero, probablemente porque no quiere testigos de lo que ocurra hoy en el palacio presidencial, ante cuyas puertas el Movimiento 6 de Abril ha convocado el 'viernes de la partida' del máximo responsable egipcio. La persecución de los informadores llevó ayer a Estados Unidos a pedir la puesta en libertad de los periodistas, y a los principales líderes europeos a calificar de «inaceptables» los ataques contra estos profesionales.

Las cifras de periodistas detenidos en El Cairo varían a cada momento. En una jornada en la que se sucedieron las agresiones e intimidaciones a los informadores, partidarios del presidente egipcio, Hosni Mubarak, rodearon el céntrico Hotel Ramsés Hilton en busca de los corresponsales extranjeros que se alojaban allí.

Los periodistas extranjeros denunciaron un grave empeoramiento de sus condiciones de trabajo por el deterioro de las condiciones de seguridad y, así, ayer se produjeron ataques a estos profesionales en los alrededores de la plaza de Tahrir, epicentro de las manifestaciones contra el régimen de Mubarak. Al mismo tiempo, equipos de los medios de comunicación fueron requisados y la oficina en El Cairo de la cadena de televisión Al Yazira seguía ocupada por las autoridades. Según explicó el director de investigaciones de Reporteros sin Fronteras, Giles Lordet, «es casi imposible saber el número exacto de agredidos porque la cifra cambia cada veinte minutos».

«Lo nunca visto»

«Periodistas con mucha experiencia en zonas de conflicto dicen no haber visto nunca nada igual», aseguró Lordet, quien agregó: «Parece que el objetivo es vaciar El Cairo de medios extranjeros y está dando resultado porque algunos, de los que no puedo decir el nombre, han llamado ya de vuelta a sus enviados especiales».

Mubarak se mostró dispuesto a dimitir de inmediato, pero considera que el caos que ello generaría le impide hacerlo. En una entrevista a la periodista Christiane Amanpour, de la cadena ABC, que será emitida el próximo domingo en su totalidad pero de la que se avanzaron ayer unos extractos, el presidente asegura estar «cansado» del cargo que ocupa y que dimitiría de inmediato, sino fuera por las consecuencias.

«No entiende la cultura egipcia»

Reconoce que el presidente estadounidense, Barack Obama, al que considera un «buen hombre», le ha pedido que abandone el cargo cuanto antes, pero su respuesta fue de alertar sobre el caos que se generaría de inmediato.

«Usted no entiende la cultura egipcia y lo que ocurriría si dimito ahora», le espetó Mubarak a Obama, según contó en la entrevista. No obstante, Mubarak se muestra convencido de que no se presentará de nuevo a las elecciones, aunque no abandonará el país. «Moriré en tierra egipcio», apunta. Además reconoce que «sintió alivio» cuando pronunció su alocución pública el lunes, en el que anunció que no se presentaría a la reelección.

En la entrevista aclara que nunca intentó que su hijo Gamal, considerado por muchos años como su sucesor, ocupara el cargo presidencial cuando él lo abandone.

En sus declaraciones, el presidente reconoce sentirse «perturbado» por la violencia de los enfrentamientos ocurridos en la plaza cairota de Tahrir, pero asegura que su Gobierno no es responsable de ellos. «No me gusta ver cómo los egipcios luchan unos contra otros», señala. El presidente egipcio culpó de esta violencia a los Hermanos Musulmanes.

Mientras tanto, partidarios y detractores del presidente egipcio se enfrentaron nuevamente ayer a pedradas en las proximidades de la plaza de Tahrir. Militares dispararon al aire para dispersar a ambas partes.

Durante la madrugada, la plaza fue escenario de violentos choques durante los que partidarios del presidente realizaron disparos. Según el último balance oficial, ha habido 13 fallecidos y más de 1.200 heridos desde el pasado miércoles que comenzó la represión.

El primer ministro egipcio, Ahmed Shafiq, pidió «perdón» ayer por la violencia y aseguró que ha ordenado que se investigue la muerte de manifestantes.

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