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TERRORISMO

Matanza en el aeropuerto de Moscú

Una explosión en el aeródromo de mayor tráfico del país deja al menos 35 muertos y decenas de heridos. Las autoridades confirman que un terrorista suicida detonó un artefacto en la terminal de llegadas internacionales.

La zarpa del terrorismo ha vuelto a golpear Moscú y lo ha hecho con extrema dureza. Hacia las cuatro y media de la tarde de ayer, una bomba, detonada por un terrorista suicida, arrasó la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto moscovita de Domodedovo, el de mayor tráfico del país. Si lo hubiese hecho tres cuartos de hora más tarde habría alcanzado a los pasajeros del vuelo de Iberia que llega desde Madrid. Es el primer gran ataque terrorista que Rusia sufre en un aeropuerto.

La última cifra provisional de muertos facilitada asciende a 35 y a más de 150 la de heridos; una treintena se encuentra en estado crítico, lo que hace temer que el balance de víctimas mortales aumente en las próximas horas.

Una fuente policial aseguró que «en el lugar del atentado fue encontrada la cabeza de un hombre de apariencia árabe de entre 30 y 35 años, seguramente el que activó el artefacto explosivo». La bomba estaba rellena de metralla y tenía una potencia equivalente a más de cinco kilos de trilita. A juzgar por la tipología habitual del terrorismo en Rusia, todo apunta a que el autor (o los autores) de la matanza son grupos islámicos radicales del Cáucaso Norte.

Entre los muertos causados por la explosión, que fue grabada por una cámara de seguridad, se encuentran varios extranjeros, entre ellos dos ciudadanos británicos. La ministra española de Exteriores, Trinidad Jiménez, dijo que de momento no hay constancia de que haya algún español entre las víctimas.

Las imágenes grabadas por pasajeros con sus cámaras o teléfonos móviles y ofrecidas por la televisión mostraron una densa capa de humo bajo la cual se amontonaban cuerpos sin vida, y cómo se trasladaba a los heridos en carritos portaequipajes.

La explosión tuvo una potencia equivalente a entre dos y cinco kilos de trilita y tuvo lugar en medio de una aglomeración de cientos de personas que esperaban la llegada de familiares y amigos a bordo de una treintena de vuelos, la mitad internacionales.

El portavoz del Comité de Instrucción ruso, Vladimir Markin, confirmó que se trata de un atentado perpetrado por un terrorista suicida y pidió la colaboración ciudadana para aportar cualquier testimonio que pueda ayudar en la investigación. Todos los canales de televisión rusos distribuyeron los teléfonos permanentes del Comité de Investigación, de la Policía y del Ministerio de Sanidad para facilitar la búsqueda a los familiares de las víctimas. Los heridos fueron distribuidos entre los hospitales más cercanos al aeropuerto. Los más graves fueron enviados al sanatorio Sklifosovski, uno de los más grandes de Moscú.

El Comité de Instrucción incoó un proceso penal por terrorismo, según Markin, que después aseguró que todo indica que el atentado fue cometido por un terrorista suicida. «Ahora se está tratando de establecer su identidad y de qué manera llegó al aeropuerto», declaró. Además, añadió que «la investigación presta especial atención a esclarecer cómo se logró introducir el artefacto explosivo en el aeropuerto y cómo actuaron los agentes de los servicios de seguridad», indicó.

Según otras fuentes, los cuerpos de seguridad tenían información sobre la posible llegada a la región de Moscú de hasta tres terroristas, entre ellos una mujer, previsiblemente una 'viuda negra', como se conoce a las esposas o hermanas de guerrilleros caucásicos abatidos por Rusia.

Por la terminal de llegadas

La Policía supone que el terrorista entró en la terminal de llegadas, donde los controles son mucho menos rigurosos que en la de salidas, llevando un cinturón con explosivos o bien una bolsa con la bomba. Algunos diarios digitales apuntaron la posibilidad de que el terrorista llegara en un avión y activara el artefacto explosivo en el aeropuerto tras no lograrlo hacer en pleno vuelo, como en agosto de 2004, cuando un doble atentado mató a casi cien personas a bordo de dos aviones de pasajeros.

El presidente ruso, Dmitri Medvedev, ha criticado con dureza en los últimos meses al Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) y a las autoridades de la región del Cáucaso Norte por la falta de resultados en la lucha antiterrorista. Ayer repitió exactamente las mismas palabras que pronuncia siempre tras un atentado: «Los terroristas serán perseguidos, capturados y castigados».

Mientras, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, que llegó a la presidencia en 1999 con promesas de mano dura contra el terrorismo islamista, ordenó a la ministra de Sanidad que ofrezca ayuda económica a los afectados y sus familiares.

Los medios de transporte han sido siempre objetivos de los terroristas chechenos en atentados y secuestros. Los trenes, las estaciones de ferrocarril y de metro y autobuses de línea han sido escenarios de la barbarie. También mercados, teatros, estadios, pasadizos subterráneos y escuelas como la de Beslán, en Osetia del Norte.

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