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EE. UU.

Manifestación para recuperar la "cordura" y la risa

Una marcha reúne a miles de personas en Washington contra el"extremismo" que ha surgido en el país.

Manifestantes con pancartas contra los republicanos en la concentración de Washington.
Manifestación para recuperar la "cordura" y la risa
CHIP SOMODEVILLA/AFP

"Obama no es un a) terrorista b) comunista c) musulmán d) todo lo anterior". Kathy Dupré desplegó ayer su pancarta hecha a mano ante las decenas de miles de personas que llegaron de todo EE. UU. hasta Washington para participar en la 'Marcha para restaurar la cordura y/o el miedo', organizada por los humoristas Jon Stewart y Stephen Colbert. "Resulta muy simbólico que haya tanta gente hoy aquí diciendo que es estúpido que los extremistas estén recibiendo toda la atención mediática aunque no tengan argumentos válidos. No es justo, hay muchos estadounidenses que no están totalmente locos", dijo esta estudiante de 23 años que viajó desde Minnesotta.

Desde el escenario gigantesco colocado delante del Capitolio, Stewart y Colbert, acompañados de numerosos artistas como Cat Stevens, Ozzy Osbourne o Sheryl Crow, hicieron las delicias de los miles y miles de asistentes que desde temprana hora de la mañana colapsaron el Mall, la histórica avenida que une algunos de los principales edificios políticos y culturales de la capital estadounidense.

"Sé deletrear" o "Apoya el derecho de los osos a portar armas" eran algunos de los carteles bromistas que se podían leer entre la multitud, mientras desde el podio se sucedían las bromas e ironías más políticamente incorrectas.

Pero a menos de tres días de unas elecciones legislativas disputadas como nunca y en una de las campañas más duras de la historia con la aparición de personajes extremistas arropados por el ultraconservador Tea Party, tras las risas muchos de los asistentes reconocían que lo que les concentró en Washington es la preocupación por la "intolerancia", dicen, que parece haberse apoderado del país.

"¿Por qué no podemos llevarnos bien?", se leía en la pancarta que agitaba Dan Calvert en su camino hacia el Mall. "El mundo no está dirigido por extremistas, necesitamos que gente en posiciones intermedias reciba una voz", sostuvo este hombre de 60 años que viajó desde Nueva York con toda su familia. A escasos metros, Lindsay, Bobby y Anne también debatían entre sí la "locura" de todo el ambiente general del país. "Si nos tomáramos un tiempo para pensar un poco nos daríamos cuenta de que tenemos más en común que lo que creíamos", dijo Lindsay.

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