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TEMPORAL

Madeira, entre la resignación ante la tragedia y el temor por encontrar nuevas víctimas

El temporal que azotó la isla ha causado 42 muertos hasta el momento. Funchal, la capital, presenta una desoladora imagen.

Los desprendimientos de tierra han provocado grandes destrozos en Funchal
Madeira, entre la resignación ante la tragedia y el temor por encontrar nuevas víctimas
EFE

Los habitantes de Funchal, la capital de Madeira gravemente azotada el sábado por un temporal, se muestran resignados ante la tragedia que ha causado 42 muertos y temerosos por que aparezcan más cadáveres.

La ciudad más importante de la idílica isla atlántica, uno de los destinos internacionales predilectos por el turismo de playa, presenta una desoladora imagen y son pocos los transeúntes que caminaban ayer por sus estrechas calles, muchas anegadas por el barro.

En un gran cuartel de Funchal los militares han acogido a más de dos centenares de refugiados cuyas casas fueron en muchos casos barridas por la fuerza de las riadas, según explicaron ayer varios de los afectados, que han recibido ropas y alimentos pero esperan que las autoridades les proporcionen algún lugar dónde ir.

"Era algo que no nos imaginábamos y no esperamos nada bueno en los próximos días", confesaba ayer Joao Cámara, uno de los vecinos de las embarradas calles del centro de Funchal, al comentar la magnitud de la tragedia.

"Un compañero taxista murió mientras conducía hacia el aeropuerto. Yo tomé el mismo camino, poco antes", contaba Miguel Pereira, natural de Funchal y de 57 años, a quien el azar quizá salvó la vida. Pereira, que lamentó la falta de luz en varias zonas de la isla, teme los fuertes vientos y el gran número de carreteras cortadas.

Los habitantes de las zonas más damnificadas, evitan cabizbajos las miradas curiosas y en el bar del barrio lamentaban sus desgracias.

Situado en las faldas de varias colinas, el desperdigado núcleo urbano de Funchal, que concentra más de una tercera parte de los 260.000 habitantes del archipiélago, padeció los peores efectos del agua. El miedo a que alguno de los puentes que cruzan las riberas ceda es lo que más preocupa en este momento a muchos habitantes de la ciudad, como Goncalves, quien, no obstante, alababa la eficaz reacción de los equipos de salvamento que ha dispuesto el Gobierno portugués.

Desde el continente han llegado helicópteros, submarinistas -para buscar cuerpos en la bahía de Funchal- y efectivos de la Guardia Nacional Republicana con perros entrenados en la búsqueda de víctimas y ayer llegó al puerto la fragata militar 'Corte-Real' equipada con material de asistencia humanitaria.

La ayuda se espera en muchos barrios de la ciudad, en cuya zona más emblemática, desde la Catedral a la parte alta del casino, la circulación sigue cortada.

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