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11-S. 'Yo estuve allí'

«Crees que estás en una guerra porque todo te hace pensar eso»

Luis Arruga se encontraba en el Hotel Tropicana de las Vegas cuando sucedió el atentado de las torres gemelas. Allí, en una ciudad dominada por las pantalla gigantes anunciando 'America on war', pudo experimentar la psicosis colectiva de aquel 11 de septiembre.

Luis Arruga con la escultura de la esfera del mundo (Fritz Koenig) expuesta en el Battery Park de Nueva York.
LUIS ARRUGA: "Crees que estás en una guerra porque todos los indicios te hacen pensar eso"

Justo acababa de impactar el 2º avión cuando un compañero de trabajo se acercó a Arruga para alertarle de que «algo gordo» estaba pasando en Nueva York. Al levantarse a las 7 de la mañana ya habían impactado los dos aviones en las Torres del World Trade Center y en el hotel Tropicana -uno de los más antiguos y famosos de Las Vegas- todo estaba absolutamente bloqueado.

Este zaragozano había viajado con su empresa de exportaciones a la capital mundial del entretenimiento para visitar una Feria. La tragedia lo pilló fuera de casa, alejado de su mujer, quien esperaba impaciente su llamada para saber que estaba bien. Una de las cosas que más impactaron a Arruga fue el ver en todas las cadenas estadounidenses «America on War». Según relata, todas las pantallas gigantes de Las Vegas lucían la bandera americana y lanzaban el mensaje «God bless America». «Nos dimos cuenta de que podía estar empezando una guerra y a cada uno le toca donde le toca», afirma.

Pese a estar a más de 3800 km de la desgracia, la psicosis colectiva se apoderó de la ciudad más grande de Nevada. El espacio aéreo estaba bloqueado, miles de personas aguardaban pendientes de los televisores y otras tantas buscaban una salida. «Crees que estás en una guerra porque todos los indicios te hacen pensar eso. No sabíamos qué iba a ocurrir», recuerda.

Ante tal situación, fueron muchos los que decidieron coger un coche y marchar hacia la frontera con México, entre ellos, compañeros de Arruga. Él optó por desobedecer las órdenes americanas y dirigirse al aeropuerto más cercano. «Nos recomendaban que no fuéramos a los aeropuertos para evitar colapsos, pero estábamos obligados a ello. Estuve más de 12 horas haciendo colas intentando que me dieran un vuelo para cualquier sitio».

Arruga asegura que nunca había estado tanto tiempo al teléfono como en aquellos 3 días. Tenía que comunicarse con su familia, convencido de que se quedaría en USA una buena temporada. Por suerte, tres días más tarde liberaron el espacio aéreo y este aragonés pudo regresar a casa.

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