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Internacional

EE.UU.

Los republicanos revisan sus errores y buscan un nuevo líder entre los gobernadores

Palin fue la estrella indiscutible de la convención como clara favorita para intentar recuperar la Casa Banca en 2012.

En la sala del Hotel Intercontinental de Miami, donde estos días celebra su convención la Asociación de Gobernadores Republicanos, flotaba ayer la convicción de que el próximo líder del partido se encontraba entre ellos. Para determinar el ramillete de candidatos bastaba con mirar hacia el podio en busca de los más locuaces, aquellos que ofrecían sus recetas para sacar a la formación conservadora de su actual crisis.

La estrella indiscutible era Sarah Palin, que reaparecía en la escena nacional de vuelta a su papel de gobernadora de Alaska, pero como clara favorita para liderar ese intento de recuperar la Casa Banca en 2012. Algo que no descarta. "Sería una tontería por mi parte", reconoció.

Su primera misión fue desfilar por todas las cadenas de televisión para lavar en público la larga lista de trapos sucios que altos funcionarios de la campaña han sacado a relucir anónimamente a partir de la derrota. Que si África era un país en vez de un continente, que no sabía nombrar todos los países de Norteamérica, que forzó a sus ayudantes a seguir comprándole ropa con sus tarjetas de crédito personales "Gente mala y mezquina", en palabras de Palin, que con esa operación de relaciones públicas deja atrás las acusaciones y pasa al siguiente objetivo de hacer los deberes para tener buenas notas que presentar en la próxima campaña.

Oportunidad de servir

"Ahora somos el partido minoritario, pero no nos convirtamos también en el partido de los negativos, demasiado dispuestos a encontrar faltas o no dispuestos a ayudar", les sermoneó la ex candidata a Vicepresidenta, que aboga por cooperar con el Gobierno de Obama.

"Perder las elecciones no debe significar que perdamos el rumbo", dijo. "No perderemos la oportunidad de servir" a nuestro pueblo impulsando medidas que promuevan la "igualdad de oportunidades para todos y la defensa de los más vulnerables", destacó.

Palin citó entre las prioridades del partido "fomentar reformas éticas para eliminar la corrupción" y articular medidas relativas a los "impuestos, el seguro de salud, la energía, la inmigración y la educación".

Públicamente nadie culpa ni a Palin ni a John McCain de la peor debacle electoral que haya sufrido el Partido Republicano desde los años 30, sino más bien a las circunstancias económicas y a la impopularidad del presidente George W. Bush. La cortesía no impidió que sus rivales deletrearan claramente los errores. "No podremos competir, ni menos prevalecer, como partido gobernante si tenemos un déficit significativo, como tenemos, entre las mujeres, los hispanos y los afroamericanos", entonó Tim Pawlenty, de Minesota, uno de los estados que ha cambiado de color en estas elecciones.

Pawlenty añadió la necesidad de volver a sus "valores y principios" y en lo que los republicanos "creemos". Se refirió a la "gran tradición del Partido Republicano", nacida con el presidente Abraham Lincoln, que "defiende nuestra nación y nuestros valores tradicionales" para todas las comunidades estadounidenses. El gobernador de Minesota era el más comentado para candidato a vicepresidente antes de que Sarah Palin fuera elegida, pero también el de Louisiana, Bobby Jindal, de ascendencia india, que a sus 37 años es el más joven de los 21 gobernadores del partido conservador, y resultó igual de severo: "Nos han despedido con motivos", sentenció.

El gurú de las encuestas y las comunicaciones les señaló por qué habían perdido también a los jóvenes: "Obama tiene diez millones de e-mails", dijo agitando su Blackberry, "y nuestro candidato no sabe ni cómo usar esto".

Por su parte, el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, puso de relieve la necesidad de "volver a fortalecer el partido", mientras que el responsable máximo de Florida, Charlie Crist, anfitrión del evento, dijo que se tiene que aspirar a "incluir a todos" los ciudadanos.

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