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Internacional

RDC

Los rebeldes congoleses advierten que lucharán contra cualquiera que los ataque

El Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), grupo alzado en armas contra el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC), advirtió de que sus efectivos lucharán contra cualquier fuerza de intervención que los ataque.

Una cumbre extraordinaria celebrada en Johannesburgo por la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC) debatió el conflicto en el este de la RDC y anunció al término de la misma que algunos de sus países miembros están dispuestos a enviar una fuerza de paz para ayudar a estabilizar el oriente congolés.

El Secretario Ejecutivo de la SADC, Tomaz Salamao, dijo en la reunión que el grupo regional también "enviará consejeros militares cuando sea necesario", para ayudar al gobierno del presidente congolés, Joseph Kabila, y que, "si es necesario, enviará sus fuerzas de paz". El líder del CNDP, el general renegado Laurent Nkunda, advirtió a la SADC que si envía tropas para apoyar al Gobierno en Kivu, epicentro del nuevo conflicto que azota el este congolés desde agosto pasado, lucharán contra ellos.

Nkunda recalcó que admitirían un contingente africano de paz si éste lo hace como una fuerza imparcial para estabilizar la provincia de Kivu Norte.

El CNDP también había advertido en la víspera que cualquier decisión de las autoridades de Kinshasa de aceptar asistencia militar de Angola, uno de los países que respaldaron al Gobierno de Kabila durante la última guerra en la RDC, "pondrá en llamas la región de los Grandes Lagos". "Esto demuestra la predisposición del Gobierno a involucrar a sus antiguos aliados en la actual crisis", puntualizó al respecto el portavoz oficial del CNDP, Bertrand Bisimwa.

La guerra de 1998 a 2003 en la RDC involucró a otros seis países, todos integrantes de la SADC; Angola, Zimbabue y Namibia, que apoyaban al régimen de Kinshasa, con Ruanda, Uganda y Burundi -este último de manera encubierta- respaldando a la rebelde Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD).

La ACD se convirtió después del armisticio en un partido político, con actual presencia en el Parlamento tras elecciones generales, y sus milicias fueron absorbidas por el Ejército como parte del proceso de reconciliación nacional. El actual conflicto tiene como protagonistas a los mismos actores locales, las antiguas milicias de la ACD que se integraron en las Fuerzas Armadas de la RDC, aunque sólo estuvieron con el Gobierno hasta 2004.

En ese año, volvieron a levantarse en armas contra Kinshasa cuando el Gobierno quiso reemplazar a Nkunda y otros comandantes de la etnia tutsi congoleña, conocidos también como banyamulenges, con militares de otras regiones de la RDC.

Nkunda lidera a cerca de 4.000 efectivos, todos banyamulenges, y afirma que lucha para evitar que su comunidad sea masacrada por las tribus rivales y la milicia hutu "Interahamwe", responsable del genocidio de 1994 en Ruanda y que huyó al este del Congo cuando un régimen tutsi tomó el control en Kigali, la capital ruandesa.

El Gobierno tiene como aliadas a las milicias locales mai-mai o mayi-mayi, que defienden sus territorios de otros grupos, y también a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).

Las FDLR están compuestas por antiguos milicianos de la "Interahamwe", que junto con el Ejército de Ruanda fueron los ejecutores, en tan sólo cien días, de las matanzas de entre 800.000 y un millón de tutsis y miembros moderados de su propia etnia.

La Misión de la ONU en el Congo (MONUC), que tienen mandato como fuerza de interposición, no puede cumplir con su tarea específica, pues debe velar primero por la seguridad de los civiles, de los que cientos de miles están desplazados de sus casas por la violencia.

Difícil situación humanitaria

Las agencias humanitarias que operan en el Kivu Norte informaron de que no pueden proveer de asistencia básica, comida y atención médica a los más de 230.000 refugiados en campamentos de emergencia a las afueras de la capital provincial, Goma, asediada por los rebeldes, que detuvieron su avance cuando estaban a doce kilómetros de la ciudad.

Portavoces de Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtieron acerca del peligro de que un brote de cólera en los campamentos pueda convertirse en epidemia, debido a la falta de agua potable y la contaminación a causa de insalubres letrinas.

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