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JUICIO EN EGIPTO

Los primeros testimonios no aclaran si Mubarak ordenó disparar a los manifestantes

Acostado una vez más en un camilla, el expresidente egipcio ha comparecido en la sala de la Academia de Policía en El Cairo habilitada para este juicio.

Un hombre sostiene una caricatura del expresidente egipcio Hosni Mubarak este lunes en El Cairo
Los primeros testimonios no aclaran si Mubarak ordenó disparar a los manifestantes
EFE

Tras dos sesiones de formalismos, los protagonistas del juicio contra el expresidente egipcio Hosni Mubarak se han sumergido este lunes en lo que promete ser un largo y complejo proceso con la declaración de los primeros testigos, que no han aclarado si el 'rais' ordenó disparar a los manifestantes.

Acostado una vez más en un camilla, Mubarak ha comparecido en la sala de la Academia de Policía en El Cairo habilitada para este juicio, que por primera vez no ha sido televisado en directo por orden del presidente del tribunal, Ahmed Refaat.

La tensión ha vuelto a reinar tanto dentro como fuera de la sala: en el exterior partidarios y detractores de Mubarak se han enfrentado a pedradas, mientras que en el interior el juez tuvo que decretar un receso para enfriar los ánimos de la defensa y la acusación, enfrentados a gritos.

Las esperadas declaraciones de los primeros testigos han hecho más bien poco por la causa de la acusación.

Ante el tribunal han desfilad o varios altos cargos de la Seguridad Central que o bien han negado haber recibido ordenes de abrir fuego contra los manifestantes, o bien han acusado a Ahmed Ramzy,asesor del entonces ministro del Interior, Habib al Adli -ambos en el banquillo de los acusados junto a Mubarak- de haber armado a la policía.

El primero en testificar ha sido el general Husein Musa, jefe de comunicaciones de las Fuerzas de la Seguridad Central, que según los abogados de la acusación ha contradicho este lunes su primer testimonio ante la fiscalía, cuando dijo que Ramzy había ordenado disparar con conocimiento de Al Adli.

Tampoco han aportado más luz otros dos testigos, el mayor Emad Badry y el capitán Basem Hasan, que han reconocido que se armó con metralletas a los policías en el Ministerio del Interior, pero han negado que estas se hubiesen utilizado contra civiles.

La irritación se ha ido adueñando de los abogados de las víctimas en esta maratoniana sesión al ver que los testimonios de los testigos no aportaban nada de luz acerca de la supuesta implicación de Mubarak y al considerar que el juez ha dispensado un trato de favor a los letrados que representan al expresidente.

En declaraciones a los periodistas, el abogado Muntasir al Zayat, ha protestado porque no se haya permitido la entrada de familiares de las víctimas y por que el magistrado Refat decidiese interrumpir la retransmisión televisada del proceso. Así, ha llamado a los egipcios a salir a protestar el próximo viernes, ya que "la presión popular es lo que va a hacer que Refat siga el camino correcto".

Esta tensión ha alcanzado su punto culminante cuando letrados de la defensa de Mubarak levantaron una foto del exmandatario al inicio del proceso, lo que despertó las iras de la acusación, que respondió prendiendo fuego a otra imagen del hombre que dirigió Egipto durante 30 años.

Como en las dos sesiones anteriores, los enfrentamientos en el exterior de la sala han vuelto a dejar heridos, en esta ocasión 14, y detenidos, un total de 22, según ha informado la agencia oficial Mena.

Uno de los manifestantes contra Mubarak, Abdel Karim Ibrahim, ha explicado cómo su hermano Mustafa murió por una bala el "viernes de la ira", el 28 de enero, mientras estaba de vacaciones del servicio militar.

"La bala le entró en el estómago y luego lo trasladaron al hospital, donde murió. Esta mañana nos han pegado y nos han impedido entrar en el juicio, el régimen de Mubarak aún existe", ha dicho y ha acusado a las fuerzas de seguridad desplegadas de que "fingen protegernos, pero son unos matones".

Los seguidores del derrocado presidente han permanecido menos tiempo en la explanada frente a la Academia de Policía, pero volvieron a sumar unas decenas de personas que desafiaron al agobiante calor para defender a Mubarak.

Para Hasan Sherif, esta ha sido su "primera vez en cualquier manifestación", pero ha acudido hasta este lugar en las afueras de la capital porque considera que "es injusto mandar a este hombre a prisión".

"Ha estado al frente del país durante treinta años, ¿por qué enviarle a la cárcel? No creo que haya matado a nadie", ha señalado Sherif, quien se ha mostrado preocupado por la actual situación en Egipto, "porque veo caos por todas partes".

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