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ITALIA

Los portavoces de Bruselas en el 'punto de mira' de Berlusconi

Según la definición del diccionario, la palabra 'portavoz' proviene del latín vulgar 'portare vox', o sea dar voz a alguien o a algo. Las ácidas críticas del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, contra uno de los portavoces de la Comisión Europea por haber dicho que el ejecutivo comunitario pediría "informaciones" a Roma sobre un delicado tema de inmigración, han puesto en evidencia la delicada labor de estos profesionales europeos hiperpagados (5.000 euros mensuales exentos de impuestos, de media) pero -a la vez- sometidos a un escrutinio severo de la política y de la prensa.

Basta entrar en la sala de prensa de la Comisión Europea, en la sede principal del ejecutivo, en el emblemático recinto del "Berlaymont", para darse cuenta de los "riesgos" de la profesión. Un auditorio de unos 1.100 periodistas acreditados -el mayor del mundo, seguido por Washington- tiene cada día preparada una batería de preguntas "contra" los portavoces.

"¿Qué piensa Neelie Kroes (comisaria de Competencia) de la última decisión comunitaria contra Telefónica?". La pregunta está -como una bala- lanzada al aire. El portavoz de Kroes, el flemático británico Jonathan Todd, uno de los "veteranos" del lugar, decidirá si responde, si no responde, si responde a medias o si invita al interpelante a "una conversación personal, en un lugar aparte", que suele ser su despacho o un rincón oscuro aunque poco "becqueriano".

Lo peor que un periodista puede esperar en Bruselas, eso es 'vox populi', es que un portavoz lo "convoque" para después del "briefing", la rueda de prensa del mediodía en la sede de la Comisión, calificada por algunos corresponsales españoles como la "misa del mediodía" a la que casi nadie debe faltar. Normalmente lo convocarán a un "pacto de silencio" protegido por el famoso "off the record", bonito término inglés para designar todo lo que debe quedar "fuera de grabación".

La vida de portavoz de la Comisión puede ser muy agradable, pero también extremadamente dura. "Yo me he hecho unos 20.000 kilómetros en tres días (en avión)", asegura a dpa Ferrán Tarradellas, portavoz (español) del comisario de Energía de la UE, Andris Piebalgs. Quizás su formación de "tuno universitario" ha hecho que este barcelonés metódico pero a la vez rebosante de simpatía -fuera del esquema de portavoz hierático- pueda resistir mejor la compleja tarea de ir con su comisario de Brasil a Nueva Delhi en tres días y volver a soportar las balas dialécticas de los periodistas.

Amadeu Altafaj, también español, en el gabinete del presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, y otro de los portavoces experimentados, también tiene que soportar muchas veces estar bajo el fuego cruzado, algo que quizás su pasión incondicional por el Fútbol Club Barcelona (FCB) ayude a mitigar.

Muchos son los casos de portavoces que han tenido que soportar la pesada carga de sus funciones, entre ellos Joaquín Navarro-Valls, ex portavoz de la Santa Sede y considerado como uno de los mejores en su profesión, a quien se llegó a bautizar como "la voz del Papa".

Esta vez tocó soportar los dardos del "cavaliere" al portavoz del ejecutivo comunitario Dennis Abbot, quien aseguró ayer que Bruselas pediría "informaciones precisas" por la negativa de Roma a aceptar la entrada en su territorio de un grupo de inmigrantes ante las costas de Sicilia. "Es un derecho humano pedir asilo", dijo hoy Abbott, quien se mostró sorprendido por la reacción exagerada de Berlusconi.

El tema de la inmigración tiene en Italia, al igual que en España, connotaciones especialmente sensibles, desde que la semana pasada 73 inmigrantes perdieran la vida en su intento por llegar a las costas italianas.

Ante la solicitud de información por parte de la Comisión, procedimiento habitual para muchas materias, Berlusconi reaccionó de manera furibunda amenazando con reeditar una situación de "silla vacía", es decir dejar vacío su lugar en el Consejo -como hizo Francia a finales de los 60- en protesta por la actitud -a su juicio "errónea"- del portavoz.

"Dejaré de ir al Consejo si no se decide que ningún comisario y ningún portavoz de los comisarios pueda intervenir públicamente sobre cualquier tema. Tiene que hablar sólo el presidente de la Comisión", añadió Berlusconi.

"Ser portavoz es muy complejo. Esta es la muestra. El hecho de estar siempre en el filo de la navaja resulta en muchas ocasiones difícil de soportar", aseguró hoy a dpa otro de los portavoces de la Comisión Europea, que solicitó el anonimato.

Johannes Laitenberger, portavoz del presidente del ejecutivo de Bruselas, José Manuel Durao Barroso, respondió a las críticas del "cavaliere" asegurando que la "Comisión se comunica como está previsto por los Tratados de la UE" y que la petición de información es conforme a las reglas del derecho comunitario. De momento, parece que Berlusconi se ha dado por satisfecho.

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