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Internacional

UNA INTEGRACIÓN DIFÍCIL

Los países que 'pasan' de Europa

Reino Unido no quiere formar parte del ?salvamento? del euro. Esta no es la primera vez que los ingleses ?reniegan? de la UE. Tampoco el primer país en hacerlo y, casi con seguridad, no será el último.

David Cameron y Catherine Ashton, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores
Los países que 'pasan' de Europa
AFP PHOTO

Tras varias horas de una reunión que finalizó a altas horas de la madrugada, la Unión Europea (UE) tampoco conseguía el pasado viernes 'meter en cintura' a Reino Unido. Una vez más, los ingleses, iban por libre y se negaban a formar parte de una realidad europea. Lo cierto es que no han sido los únicos: la historia está plagada de países que dijeron no a una realidad europea.

La historia de la UE es una sucesión de tratados y acuerdos que comenzaron en 1951, cuando se fundó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), el que se considera el primer germen de la actual Unión.

Tras la CECA –a la que también se hace referencia con el nombre de Tratado de París—llegaron numerosos tratados, firmados a lo largo de casi medio siglo: el de Roma, el de Merger, el de Maastricht, etc.

El culmen de esta sucesión de tratados llegó en 1995, cuando en una reunión en Madrid se cerraron los flecos de la moneda única. El euro fue presentado como un gran logro de la unidad europea, aunque con él llegó también uno de los grandes varapalos de la UE: Reino Unido, uno de los Estados más fuertes del ámbito geográfico, decidió quedarse fuera.

Reino Unido, siempre por libre

Nunca la geografía fue tan fiel a la realidad económica, social y política. El Reino Unido es una isla en todos los sentidos. Estar fuera del euro, el sistema métrico o conducir por la izquierda son solo algunas de las diferencias evidentes de Reino Unido con el resto de Europa.

Cuando se gestó el euro, los ingleses decidieron que lo mejor para su economía era quedarse fuera de la moneda europea. En 2005, 10 años después de la gestación del euro y cuatro desde su entrada en vigor, más de la mitad de los ciudadanos ingleses consideraban acertado estar fuera de la moneda.

En la reunión de este jueves en Bruselas, Reino Unido volvió a desmarcarse de la mayoría de los países de la Unión. En un primer momento, también lo hicieron Suecia y la República Checa, aunque estos dos últimos Estados acabaron aceptando el acuerdo y dejando solos en su negación a los ingleses.

El fracaso de la Constitución de la UE

La llamada Constitución Europea trajo otro capítulo de ‘desamores’ UE-Estados Miembros. Francia y Holanda votaron no en sendos referendos celebrados en 2005 al texto constitucional europeo. España, que celebró una consulta popular previa a la de estos dos países, votó que sí a la Constitución Europea, aunque en unas elecciones que batieron el récord de baja participación.

El ‘no’ de franceses y holandeses obligó a una reforma del texto constitucional europeo que lo hizo menos ambicioso, aunque volvió a fracasar. El nuevo texto, que fue rebautizado popularmente como Tratado de Lisboa, fue votado en referéndum por Irlanda, que volvió a inclinar la balanza hacia el ‘no’.

La primera negativa francesa a ratificar un acuerdo adoptado a nivel europeo data de 1952. La Asamblea francesa dijo entonces que no a la Comunidad Europea de Defensa (CED), un acuerdo al que habían llegado un año antes Italia, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, Alemania (occidental) y la misma Francia. La negativa francesa supuso que la CED nunca naciera.

Decir ‘no’ a la UE no es nuevo: la historia europea está fabricada, casi a partes iguales, de negaciones y acuerdos.

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