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Internacional
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CUMBRE EN BRASILIA

Los mandatarios latinoamericanos acuerdan un nuevo marco regional de integración

Reunidos en Brasilia ratifican la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas.

Con el objetivo de crear un espacio que supere los bloques subregionales, los mandatarios de doce países sudamericanos se reúnen en Brasilia (Brasil) y firmarán el tratado constitutivo de la nueva Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), un proyecto que nace con polémica entre algunos de sus miembros.

La iniciativa surgió hace tres años a propuesta de Brasil, a fin de contar con una instancia hacia donde confluya a largo plazo el MERCOSUR y la Comunidad Andina de Naciones, además de Chile, que no forma parte de ningún bloque. Sin embargo, no pasó de reuniones y declaraciones formales.

Este año la idea cobró impulso por el interés de Brasil de crear un Consejo Sudamericano de Defensa que según aclaró su mentor, el ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim, "no es una alianza militar clásica" como entendió en un principio el venezolano Hugo Chávez. "Es una entidad que surge en el marco de la UNASUR para identificar una política de defensa sudamericana. No es una OTAN del sur (por la Organización del Tratado del Atlántico Norte), ni un ejército del sur", subrayó el ministro que acaba de realizar una gira por los países miembros para difundir el proyecto. El consejo va a coordinar la labor de los ministerios de Defensa y a integrar las industrias del área.

La creación del consejo, que según Jobin, fue respaldado "con mayor o menor entusiasmo" por todos los países que conformarán la UNASUR, sería aprobada en Brasilia durante la cumbre. Así lo adelantó el canciller brasileño, Celso Amorín. "Somos demócratas y aceptamos la discusión pero espero que el consejo sea creado", declaró el ministro de Relaciones Exteriores.

El mecanismo de coordinación avanzaría a pesar de que uno de los países admitió tener dificultades para involucrarse. "No es momento para que Colombia intervenga", anticipó el presidente de ese país, Álvaro Uribe, que tampoco había aceptado realizar esta cumbre en su país como estaba previsto en el inicio. "No es prudente", dijo.

Uribe aludió así a la crisis que mantiene su gobierno con el de Venezuela y el de Ecuador a raíz del ataque este año de militares colombianos a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano que causó la muerte de una veintena de guerrilleros, entre ellos el número dos de la organización rebelde, Raúl Reyes.

La crisis se saldó en la Cumbre del Grupo Río pero resurgió hace pocos días tras el hallazgo de presuntas pruebas de la vinculación entre la guerrilla y el gobierno de Ecuador en el ordenador secuestrado a Reyes.

En este escenario, no ayudó la versión sobre la instalación de una base militar estadounidense en Colombia, en la frontera con Venezuela, para reemplazar la que Washington tenía en Ecuador. "Todo lo que podamos hacer para fortalecer la ayuda de Estados Unidos para derrotar al narcotráfico lo vamos a hacer", confirmó Uribe.

Por su parte, Chávez anticipó que la integración sudamericana avanzará "con o sin Colombia". Y respecto de la reticencia de Uribe a participar del consejo de defensa, declaró: "allá los que quieran seguir siendo lacayos indignos del imperio de Estados Unidos. Nosotros estamos dispuestos a ser libres, soberanos y dignos", refutó.

Con el objeto de bajar los decibeles a la polémica, el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva, anfitrión de la cumbre, mantendrá con Uribe un encuentro bilateral. La diplomacia de Brasil busca que la reunión sirva para aplacar la tensión entre sus vecinos.

Además de las cuestiones políticas y de defensa, los mandatarios analizarán proyectos de integración energética y grandes obras de infraestructura, pensadas para conectar a los países miembros. En este sentido, Brasil propondría la creación de un consejo de energía que reúna todas las iniciativas que involucren a países del nuevo espacio de integración.

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