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LÍBANO

Los combates entre facciones libanesas se cobran 81 muertos a la espera de la mediación árabe

Los enfrentamientos en el bastión montañoso druso al este Beirut provocan al menos 36 fallecidos.

Los enfrentamientos entre partidarios de la mayoría parlamentaria libanesa y la oposición, liderada por Hezbolá, se reanudaron ayer en la ciudad de Trípoli y en el valle de la Bekaa, mientras los dirigentes políticos continúan lanzándose acusaciones cruzadas.

El Ejército libanés, además, amenazó ayer con usar la fuerza si fuera necesario para imponer la ley y el orden en el país desde hoy. "Unidades militares suspenderán las violaciones (...) de acuerdo con la ley, incluso si eso lleva al uso de la fuerza", afirmó el Ejército en un comunicado, que precisa que la orden se empezará a aplicar a partir de las 6.00 (5.00 en España).

Según fuentes policiales, desde el estallido de la violencia el pasado miércoles, primero en Beirut y más tarde en otras zonas y localidades del país, al menos 58 personas han muerto y 206 han resultado heridas, aunque hasta el momento se desconoce su filiación.

Los enfrentamientos se reprodujeron ayer en Trípoli, la principal ciudad del norte del país, así como cerca del principal puesto fronterizo sirio-libanés de Masna, cerrado hace dos días por seguidores del dirigente de la mayoría parlamentaria, Saad Hariri.

A pesar de estos nuevos enfrentamientos, en Beirut continúa la calma que siguió a la retirada de los milicianos del grupo chiita Hezbolá el pasado viernes, después de que el Ejército decidiera satisfacer las exigencia del grupo islamista de no desmantelar su red de comunicaciones. Asimismo, en las montañas de Aley y Chuf, al sureste del Líbano, no volvieron a registrarse combates tras los enfrentamientos del domingo entre miembros de la oposición y de la mayoría parlamentaria.

Estos brotes de violencia coinciden con las continuas acusaciones cruzadas de los líderes políticos que se señalan mutuamente de ser los responsables del desbordamiento de la situación.

Ayer, el ex presidente libanés Amin Gemayel, uno de los pilares de la mayoría, declaró que no habrá diálogo mientras Hezbolá no se comprometa a no volver a recurrir a las armas para solucionar los problemas del país. "Insistimos en que, para que haya un diálogo, debe haber un compromiso claro e inequívoco de Hasán Nasralá (dirigente de Hezbolá) ante el pueblo libanés, árabe e islámico, y ante Siria, Arabia Saudí y la opinión pública mundial, de no usar más las armas para resolver asuntos internos", señaló Gemayel en rueda de prensa.

Asimismo, Samir Geagea, otro líder cristiano progubernamental, declaró que Nasralá "no podrá obtener ventajas políticas mediante la fuerza" e insistió en que el Gobierno no dimitirá.

Por su parte, Michel Aoun, uno de los pocos dirigentes cristianos aliados de Hezbolá, aseveró que no habrá estabilidad en el Líbano si no dimite el Gobierno del suní Fuad Siniora. Aoun explicó que el problema de la crisis no era el bloqueo de la ruta del aeropuerto, cerrada por los milicianos de Hezbolá el miércoles, sino la actuación del actual Ejecutivo.

El dirigente cristiano, que subrayó que si el actual Gabinete de Siniora no dimite los combates se reanudarán, volvió a exigir la formación de un Gobierno de unidad nacional y la reforma de la ley electoral.

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