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Internacional
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LIBIA

Libia pagó los exámenes médicos que daban a Al Megrahi tres meses de vida

Los diputados británicos quieren investigar el papel de Blair en la liberación del terrorista.

Las pruebas médicas que llevaron al ministro de Justicia escocés, Kenny MacAskill, a poner en libertad al único condenado por el atentado de Lockerbie, Abdelbaset Alí al Megrahi, fueron financiadas por el Gobierno libio, que animó a los tres médicos que le atendieron a afirmar que solo le quedaban tres meses de vida, según el 'Sunday Telegraph'.

Una expectativa de vida de tres o menos meses es crucial para determinar la puesta en libertad de un recluso en Escocia por "compasión", como ocurrió con Al Megrahi, que padece un cáncer terminal de próstata. En su caso, dos de los tres médicos que contrató Libia dieron este plazo de tiempo, mientras que el tercero reconoció que le quedaba poco de vida. Esto contrasta con los médicos que le habían atendido en junio y julio y que habían llegado a la conclusión de que le quedaban unos 10 meses de vida.

El profesor Karol Sikora, uno de los médicos que examinó al preso y que es director médico de CancerPartnersUK en London, señaló al diario que "la cifra de los tres meses fue sugerida como útil" por las autoridades libias. El médico explica que inicialmente consideraba "imposible" ofrecer esa estimación, pero "cuando lo revisé, parecía que sí podía hacerse".

Fue entonces cuando él y un segundo doctor, un libio, estimaron legítimamente que la esperanza de vida de Al Megrahi era de "unos tres meses". El veredicto de los tres médicos, dos de ellos del Reino Unido, fue empleado como prueba por el ministro de Justicia escocés, Kenny MacAskill, para determinar que Al Megrahi debía ser puesto en libertad.

Por otra parte, el 'Telegraph' también afirma que el actual ministro de Exteriores libio, Mousa Kousa, quien fue expulsado del Reino Unido en 1980 por un plan para asesinar a disidentes libios en Londres, también desempeñó un papel clave en la liberación del terrorista libio.

Según el diario, Kousa -a quien incluso se llegó a implicar en la planificación del atentado de Lockerbie- dejó claro en un encuentro con responsables escoceses el pasado 22 de enero que "la muerte de Al Megrahi en Escocia no sería vista con buenos ojos por los musulmanes y los árabes, ni tampoco sería bueno para las relaciones", según recoge el acta de dicho encuentro.

La liberación de Al Megrahi el pasado 20 de agosto ha sumido al Gobierno británico en una agria polémica. Aunque la decisión correspondía a Escocia -y desde Londres se ha insistido en subrayarlo- el ministro de Justicia, Jack Straw, reconoció finalmente el sábado lo que la prensa británica llevaba denunciando desde hacía días: Londres presionó a Edimburgo para que se liberara a Al Megrahi por temor a la pérdida de importantes acuerdos comerciales.

Por otra parte, según informa el 'Independent', los diputados británicos están estudiando pedir al ex primer ministro Tony Blair que aclare en el Parlamento los detalles de un encuentro secreto que organizó y que llevaron a Libia a abandonar su política de aislamiento. Según este diario, los diputados van a solicitar las actas de encuentro mantenido en Londres por espías británicos, estadounidenses y libios en diciembre de 2003 tres días antes de que Blair anunciara que Muamar Gadafi abandonaba su programa de armas de destrucción masiva.

El veto de Brown

Y la polémica sigue tras publicarse ayer que el primer ministro británico, Gordon Brown, vetó en persona un intento para forzar al dirigente libio, Muamar Gadafi, a compensar a las víctimas de atentados terroristas del Ejército Republicano Irlandés (IRA) porque podría poner en peligro los acuerdos petroleros con Libia, informó el diario 'Sunday Times'.

El diario afirma que el primer ministro se interesó por una campaña que buscaba lograr compensaciones para las 2.500 familias de las víctimas del explosivo Semtex facilitado por Libia al IRA y rechazó ayudarles ante la preocupación de que presionar a Gadafi hiciera que Libia pusiera fin a su cooperación comercial y en la lucha antiterrorista. El diario difunde una carta que Bill Rammell, ex responsable ministerial para Oriente Próximo, envió a uno de los heridos de un atentado, en la que le explica que los contratos petroleros están detrás de la decisión del Gobierno de no actuar al respecto.

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