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La única planta eléctrica de Gaza deja de funcionar por falta de combustible

El bloqueo israelí complica la situación de los palestinos, que llevaban días con prolongados cortes de luz.

Un palestino se prepara para tirar piedras a la Policía israelí
La única planta eléctrica de Gaza deja de funcionar por falta de combustible
AFP

La única planta eléctrica de la franja de Gaza dejó de funcionar ayer por la tarde por falta de combustible, advirtieron las autoridades en el territorio palestino.

 

La planta dejó de suministrar electricidad el jueves a entre un 60 y un 70% de la Franja y ayer dejó de funcionar por completo, según aseguró la Autoridad de Energía de Gaza, que explicó que la llegada del frío a la región ha hecho que el escaso combustible disponible se consuma antes de lo esperado, informó la agencia de noticias palestina Maan.

 

La Autoridad de Energía advirtió a los alcaldes y las autoridades regionales en Gaza, así como al Ministerio de Sanidad y las principales compañías de telefonía móvil para que se "preparen para lo peor" ante la inminencia del paro de la planta.

 

Israel, que mantiene un férreo bloqueo a la Franja desde hace cuatro años, no permitió el jueves la entrada de combustible en la franja de Gaza, informaron las autoridades palestinas.

 

La escasez de combustible hace que de las cuatro turbinas que tiene la planta eléctrica tan solo se utilice una, que permite suministrar electricidad a la población durante 16 horas al día.

 

El pasado mes de noviembre expiró el compromiso entre la Unión Europea y la Autoridad Nacional Palestina por el que la primera se hacía cargo de financiar el combustible para la planta eléctrica de Gaza y, desde entonces, son las autoridades palestinas quienes han de afrontar el coste.

 

Según el informe semanal difundido por la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (OCHA), esta semana gran parte de la población de Gaza sufrió largos cortes de electricidad de hasta 12 horas de duración.

 

Tras la entrada de 1,2 millones de litros de combustible industrial en los días 31 de enero y 1 de febrero, la producción aumentó hasta los 65 megavatios y pudieron operar dos de las cuatro turbinas, por lo que los cortes eléctricos se redujeron a entre seis y ocho horas, cuatro o cinco días por semana.

 

Unas 40.000 personas en Gaza no tienen ningún acceso a la electricidad debido a los daños sufridos por la red de distribución eléctrica durante la operación militar israelí contra la Franja del pasado año, que no han podido ser reparados por la ausencia de repuestos y material debido al cerco israelí.

Pesca de reventa

La situación de bloqueo en Gaza es tal que numerosos pescadores salen cada noche a faenar, pero no para esperar pacientemente la preciada captura que sale del mar, sino para comprar la mercancía de sus colegas egipcios y luego revenderla de vuelta en la Franja.

 

A esta paradójica situación ha conducido la falta de esperanzas en un eventual relajamiento del cerco israelí sobre el enclave costero. Los 3.500 pescadores de Gaza apenas pueden salir a la mar porque los barcos de guerra israelíes que patrullan la zona les impiden faenar a más de tres millas náuticas (menos de cinco kilómetros) de la costa, donde están las especies más preciadas. Y la pesca de bajura es desde hace años un trabajo arriesgado.

 

Por ello, Fathi Saedi sale de noche con su embarcación para cruzar los 80 kilómetros por mar que separan Gaza de la localidad de Al Arish, en la costa egipcia, donde compra el pescado que luego trae de vuelta a la Franja, amparado en la oscuridad. "El mar ya no es nuestro sustento", dice mientras descarga cajas de pescado comprado de contrabando al otro lado de la frontera.

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