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CAMBOYA

La UNESCO declara "Memoria del Mundo" el centro de torturas del Jemer Rojo

Unos 12.000 documentos gráficos, entre negativos y fotografías de las víctimas del genocidio de Camboya, restos de miles de cadáveres, fosas comunes, más de 6.000 biografías de presos, 4.000 confesiones escritas y otras tantas incluidas en los 212 rollos de microfilmes, forman parte del fondo del museo.

El legado de la represión y las purgas que guarda el Museo del Genocidio de Tuol Sleng, el antiguo matadero del Jemer Rojo, es ya "Memoria del Mundo" declarada por la UNESCO para testimoniar una de las grandes atrocidades del siglo XX.

Unos 12.000 documentos gráficos, entre negativos y fotografías de las víctimas del genocidio de Camboya, restos de miles de cadáveres, fosas comunes, más de 6.000 biografías de presos, 4.000 confesiones escritas y otras tantas incluidas en los 212 rollos de microfilmes, forman parte del fondo del museo.

El fondo también recoge libros de notas con observaciones hechas por los torturadores y guardias del centro, y más de cincuenta ejemplares de "Bandera Revolucionaria", la revista oficial y única que se publicaba en la antigua Kampuchea Democrática

En el mismo inventario se incluyeron también las barras de hierro con las que se esposaba a los presos, calaveras de víctimas, diversos instrumentos de tortura y somieres electrificados, que se conservan en el mismo estado en el que fueron abandonados por los jemeres rojos antes de huir de Phnom Penh ante el avance de las tropas vietnamitas que invadieron Camboya.

Por el centro de detención y torturas, conocido en la época como S-21, pasaron, desde abril de 1975 a enero de 1979, más de 14.000 personas, y únicamente siete fueron encontradas con vida cuando los soldados vietnamitas descubrieron el centro de detención.

Entre los sobrevivientes estuvo Vann Nath, el pintor que inmortalizó los horrores vividos en Tuol Sleng en varios cuadros que también forman parte de la colección catalogada por la UNESCO.

La declaración acordada en febrero en Canberra (Australia) por la organización de la ONU, servirá para garantizar la conservación de los archivos y materiales que el museo custodia en sus precarias instalaciones, y a su vez, facilitará la difusión.

"Los documentos se van deteriorando porque donde los guardamos no tenemos una temperatura y humedad estables", explicó a EFE el director del Museo, Chey Sopheara, quien confía que con la ayuda de UNESCO se puedan rehabilitar los edificios del museo, que fue una escuela antes de que los jemeres rojos la convirtieran en prisión.

A finales de agosto está previsto que se constituya la comisión para la "Memoria del Mundo", que pedirá que también se incluya en el catálogo patrimonial los campos de exterminio de Choeung Ek, situado a las afueras de Phnom Penh, y donde fueron asesinados la mayoría de las personas que fueron torturadas e interrogadas en Tuol Sleng.

 

Mayor difusión

Chey espera que a partir de ahora logre mayor difusión, tanto en Camboya como fuera, al capítulo más negro de la turbulenta historia de éste país, para que nunca más se repitan similares atrocidades.

"Mis propios hijos no me creían cuando les contaba lo que pasó en mi país, las torturas que sufrimos, como teníamos que sobrevivir con un pequeño plato de arroz al día. Hasta que les llevé al museo no me creyeron", dijo Chey.

Para que el mensaje llegue especialmente a los más jóvenes, el director del museo e investigador del genocidio, se ha propuesto conseguir que "los alumnos visiten el museo, nos escriban después sus impresiones y que luego pregunten a sus padres lo que les pasó".

Otro proyecto que tiene entre manos consiste en organizar un museo móvil en un autocar que recorrerá las provincias del país.

El fondo documental de Tuol Sleng constituye una de las pruebas principales en los juicios contra los cinco ex dirigentes del Jemer Rojo detenidos y acusados de crímenes de guerra y contra la humanidad por el tribunal internacional auspiciado por la ONU.

El que fuera jefe torturador, Kang Kek Ieu, alias "Duch", será el primero en ser juzgado por su participación en el genocidio.

En 1980, el Gobierno comunista instalado en Camboya por la vecina Vietnam, convirtió el antiguo instituto de enseñanza en el museo de Tuol Sleng, que hoy es uno de los lugares más visitados por los turistas extranjeros.

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