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HAITÍ

La reconstrucción empieza tras la desolación y el caos

Niños haitianos juegan entre los escombros, en Puerto Príncipe
Niños haitianos juegan entre los escombros, en Puerto Príncipe
EFE

Un día 12 como ayer, hace seis meses, Haití fue desolado por un devastador terremoto. Las cifras reflejan la magnitud del seísmo: murieron 222.570 personas y resultaron heridas 300.572; un 60% de las infraestructuras del gobierno fueron destruidas y más de 188.383 casas quedaron inhabitables. En cuanto a las escuelas, el 80% quedaron dañadas o desaparecieron.

Lejos de haber recuperado la normalidad, todavía 1,5 millones de personas continúan viviendo hacinadas en campamentos improvisados y sin visos de poder obtener una residencia mínimamente adecuada. Asimismo, 1,3 millones reciben ayuda alimentaria, dato sin embargo positivo si se tiene en cuenta que antes del terremoto el 58 % de la población vivía con menos de dos dólares al día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) especificó que, a pesar de todos los retos aún existentes, se ha avanzado enormemente en el área sanitaria. De hecho, antes del terremoto, únicamente el 56% de la población tenía acceso a tratamiento sanitario, y ahora esta cifra es del 90%.

La catástrofe ocurrió en un lugar donde la situación era extremadamente complicada y las entidades humanitarias lo saben: calculan que el proceso de reconstrucción no acabará antes de siete años. De momento, aún quedan 20 millones de metros cúbicos de escombros por limpiar y todo un país, el más pobre de América, por rehacer.

Desde el Gobierno, el presidente haitiano René Préval anunció ayer el inicio de dicha fase de reconstrucción, en el marco de una ceremonia en la que se homenajeó a varias personas y organismos e instituciones locales y extranjeras que contribuyeron en el periodo de urgencia provocado por el terremoto que devastó a Puerto Príncipe y otras ciudades haitianas la tarde del 12 de enero. Para concretar el plan, el mandatario pidió el apoyo de las organizaciones no gubernamentales y de los sectores nacionales e internacionales.

El primero en manifestar su apoyo fue el enviado especial de la ONU para Haití, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, que se comprometió a adecuar la ayuda a las necesidades de los haitianos y aseguró que la determinación de Washington y de Barack Obama a seguir apoyando Haití "no ha disminuido". De la misma forma, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, afirmó que, desde el seísmo de 7,7 grados en la escala Richter que hundió la nación caribeña, los habitantes "han mostrado de nuevo tener resistencia y fortaleza" y sus esfuerzos por recuperarse de la tragedia "siguen inspirando a todos". Aprovechó la ocasión para recordar a todos aquellos que perdieron la vida en el trágico sismo. "En este día honramos su servicio y su sacrificio. Nuestros pensamientos y nuestras oraciones están con sus familias, amigos y compañeros", dijo la secretaria de Estado, que también rindió homenaje a todos aquellos -diplomáticos, cooperantes, agencias de desarrollo y ciudadanos- que siguen trabajando en Haití para ayudar a esa nación a construir un futuro mejor.

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