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TÚNEZ

La Policía se suma a la 'revolución de los jazmines'

El primer ministro de transición tunecino, Mohamed Ghanuchi, blanco de las protestas de los manifestantes, se compromete a abandonar la política después de las elecciones.

Un manifestante muestra un gorro de la Policía tunecina que ayer se unieron a las protestas.
La Policía se suma a la 'revolución de los jazmines'
MARTIN BUREAU/AFP

Centenares de policías se manifestaron ayer por primera vez en el centro de Túnez, donde continúan las protestas populares que piden una ruptura definitiva con el anterior régimen y la salida de los ministros del presidente depuesto Zine al Abidine ben Alí del Gobierno de transición.

Casi un millar de policías de paisano y algunos también uniformados se congregaron en la popular avenida de Habib Burguiba de la capital en torno a una pancarta en la que se leía: 'La Policía no es responsable de la sangre de los mártires'. 'Fuera los podridos del Gobierno', gritaron los agentes contenidos por un cordón de seguridad militar a escasos metros del Ministerio de Interior.

Los manifestantes, entre los que se encontraban algunas mujeres policías, entonaron el himno nacional tunecino y consignas dirigidas especialmente contra los dirigentes del departamento de Interior, además de por la mejora de su situación económica y laboral.

Una de sus principales reivindicaciones es la creación de un sindicato policial, prohibido por el antiguo régimen, para poder expresar sus demandas.

"Las fuerzas policiales y de seguridad pedimos que se vayan todos los corruptos que han estado al frente del régimen durante años y que han saqueado las riquezas del país mientras a nosotros nos tenían en la miseria", manifestó Jaled, un policía llegado desde el interior del país para participar en las protestas.

Un policía en Túnez gana alrededor de 300 dinares mensuales (unos 150 euros) mientras que un kilo de carne cuesta actualmente cerca de 14 dinares y muchos de los alimentos básicos tienen precios prácticamente similares a los de los países europeos.

Brazaletes rojos

Decenas de agentes, vestidos en su mayoría con ropa oscura, portaban un brazalete rojo en el brazo, símbolo de la huelga que mantienen desde el viernes.

Los manifestantes recitaron igualmente pasajes del Corán en memoria de los más de cien víctimas mortales registradas en la 'revolución de los jazmines', la insurrección popular que ha provocado la caída del régimen de Ben Alí y cuyo nombre proviene de las flores que colocaron a los militares en las armas. A la protesta se fueron sumando algunos ciudadanos, que no ocultaban su sorpresa al ver manifestarse y protestar en la calle a los miembros de la Policía, un cuerpo que les ha reprimido con dureza durante más de 20 años.

Mientras, el primer ministro de transición tunecino Mohamed Ghanuchi, blanco de las protestas de los manifestantes que lo consideran un cacique del antiguo régimen de Ben Alí, se comprometió ayer a abandonar la política después de las elecciones previstas dentro de seis meses.

"Después de la transición, me retiraré de la vida política. E incluso si me proponen ser candidato después del periodo de transición, me jubilo. Tenemos suficientes hombres capacitados y competentes" para dirigir el país, declaró Ghanuchi, en una entrevista difundida por las televisiones tunecinas.

El primer ministro prometió que "todas las leyes antidemocráticas", la ley electoral y la antiterrorista y el código de la prensa, "serán derogadas" durante el periodo de transición hasta las elecciones presidenciales y legislativas que se celebrarán en los próximos meses.

Visiblemente emocionado, a veces al borde de las lágrimas, este tecnócrata de 70 años aseguró que bajo el régimen de Ben Alí, del que fue el último jefe de gobierno, tenía "miedo, como todos los tunecinos". El primer ministro se comprometió a preservar el estatuto de la mujer, que prohíbe la poligamia, así como una enseñanza gratuita y el acceso a la salud.

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