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ARGEL

La Policía impide de nuevo que cientos de personas protesten en Argel

Al menos diez activistas resultaron heridos en las cargas, entre ellos dos de gravedad: un ciudadano y un diputado de la oposición.

Varios policías antidisturbios tratan de contener a los manifestantes, ayer en Argel.
La Policía impide de nuevo que cientos de personas protesten en Argel
MOHAMED MESSARA/EFE

Un intenso despliegue policial impidió ayer de nuevo por la fuerza que cientos de personas se manifestaran en el centro de Argel convocados por la Coordinadora Nacional por la Democracia y el Cambio (CNDC) en demanda de la democratización del régimen argelino.

Centenares de agentes policiales y antidisturbios tomaron desde primeras horas de la mañana la plaza del Primero de Mayo en el centro de la capital, donde debía arrancar la manifestación, y se desplegaron en cordones por las calles adyacentes reprimiendo cualquier intento de formar siquiera una concentración.

La presencia y el control policial fue ayer más intenso y efectivo que el pasado sábado, cuando cerca de 3.000 personas consiguieron concentrarse durante horas en una calle cercana a la plaza, en lo que supuso la primera gran protesta en la capital desde hace años.

Los agentes policiales empujaron y cargaron con porras contra los manifestantes cada vez que estos permanecían durante unos minutos parados en alguna zona, dividiéndoles en grupos cada vez más pequeños hasta que consiguieron disolver las protestas.

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes y estudiantes pero también trabajadores de diferentes sectores, abogados y militantes de derechos humanos, gritaron consignas como «estamos hartos de este poder», «abajo la opresión» u otras como «poder asesino» cuando la policía empleaba la violencia contra ellos.

Los cordones policiales impidieron que otros ciudadanos se sumasen a los grupos de manifestantes aislados pero franquearon, sin embargo, el paso a decenas de adolescentes que intentaron provocar a los congregados, haciendo estallar petardos y gritando consignas a favor del presidente del país, Abdelaziz Bouteflika.

Zarandeado y vapuleado

Entre todos ellos, zarandeado y vapuleado pero firme en su determinación a sus 91 años, la figura más apreciada y popular de la CNDC: el presidente de honor de la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos, Ali Yahia Abdenur. Este infatigable abogado y combatiente por los derechos civiles se ha convertido en el símbolo y la voz más respetada de la contestación en Argelia, donde los líderes de los partidos opositores están considerablemente desprestigiados.

«Miles de policías han impedido a los jóvenes de los barrios de Argel acceder a la plaza, en todas las ciudades del país se ha dejado a la gente partir en automóvil hacia la capital, pero se apuntó su matrícula y se les detuvo a 40 kilómetros de Argel», afirmó.

Asediado por los adolescentes partidarios del régimen, el activista consideró que la «movilización del pueblo, y sobre todo de la juventud, será impresionante cuando los argelinos puedan venir a manifestarse pacíficamente sin tener que ser apaleados y sin miedo». «Seguiremos nuestras protestas hasta que este estado de sitio se levante y los jóvenes desciendan a la calle, la juventud será el futuro del país o será la explosión ciega que vendrá», advirtió.

Según la CNCD, al menos diez personas resultaron heridas por las cargas policiales, entre ellas dos de gravedad: un ciudadano y el diputado de la opositora Reagrupación por la Cultura y la Democracia Tahar Besbes.

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