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Internacional
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ARGELIA

La oposición se prepara para la revolución

En el país más grande del norte de África se gesta una revolución.

Primero Túnez, después Egipto... ¿será Argelia el siguiente? También en el país más grande del norte de África se gesta una revolución. A la sombra de lo ocurrido en Túnez y El Cairo, también sobre Argelia se cierne la ira contra el régimen autoritario del presidente Abdelaziz Bouteflika.

Desde hace semanas, ciudadanos argelinos llaman la atención sobre la situación de su país con huelgas de hambre o quemándose a lo bonzo. Y a pesar de que se han prohibido las manifestaciones, la oposición planea una gran marcha de protesta para el sábado. Las exigencias de los opositores a Bouteflika son claras. Buscan la libertad y la democracia, como sus vecinos tunecinos o como los egipcios.

«Exigimos una reforma fundamental del sistema político vigente desde (la independencia de) 1962. Un sistema atravesado por la corrupción no se reformará por sí mismo», apuntó el defensor de los derechos humanos Khelil Abdelmoumen. El secretario general de la liga argelina por los derechos humanos Laddh ha organizado la protesta junto a otros opositores. «Vemos cómo la población se despierta en otros países árabes. No podemos quedarnos fuera», agregó.

Bouteflika ya ha hecho amplias promesas por miedo a perder su poder. Según aseguró el mandatario la semana pasada, «en un futuro próximo» se levantará el estado de excepción vigente desde hace 19 años y los opositores recibirán un tratamiento justo en la televisión y la radio pública. Poco antes, el Ejecutivo ya había anunciado bajadas de precios para los alimentos básicos como el azúcar y el aceite.

Sin embargo, estas medidas no consiguieron apaciguar a casi nadie, sobre todo ante el veto impuesto a las manifestaciones en la capital. Durante las primeras protestas en enero la Policía reprimió duramente con gas lacrimógeno a los manifestantes, que salieron a la calle al grito de «Bouteflika, desaparece».

 

Fraude electoral

El presidente debe agradecer su permanencia al frente del país al evidente fraude electoral y a los magnates del petróleo y el gas del país. Para ganarse la aprobación del pueblo, Bouteflika adoptó además a menudo medidas costosas como la condonación de las deudas a los agricultores o las inversiones millonarias.

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