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BIRMANIA

La ONU recrimina con dureza la "frustrante" actuación del Gobierno de Birmania

El máximo responsable de la ONU, Ban Ki-moon, se hizo eco del temor de los especialistas de la organización de una posible aparición de brotes epidémicos que multipliquen la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento que padece la empobrecida población birmana.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recriminó con dureza a la Junta Militar de Birmania (Myanmar) por su lenta respuesta al desastre causado por el ciclón Nargis, ante el peligro de que la limitada ayuda a las víctimas facilite la propagación de epidemias que multipliquen la tragedia.

Las agencias de las Naciones Unidas se sienten frustradas por la exigua e intermitente cooperación de los militares birmanos con la comunidad internacional once días después del paso del ciclón por el sur de Birmania.

A pesar de la creciente ayuda enviada a la región, la ONU calcula que solamente un tercio de los 1,5 millones de personas damnificadas por el ciclón ha recibido algún tipo de asistencia. El jefe de la Junta Militar de Birmania, el general Than Shwe, ha ignorado las repetidas llamadas telefónicas de Ban en los últimos días para pedirle un aumento de la cooperación, como reconoció el mismo secretario general en una conferencia de prensa. "Quiero que conste mi profunda preocupación y mi inmensa frustración por la inaceptable lentitud (del Gobierno birmano) al responder ante esta grave crisis humanitaria", afirmó Ban.

El máximo responsable de la ONU se hizo eco del temor de los especialistas de la organización de una posible aparición de brotes epidémicos que multipliquen la pérdida de vidas humanas y el sufrimiento que padece la empobrecida población birmana. "Si no se acelera la entrada de ayuda al país, nos podemos enfrentar a un brote de enfermedades infecciosas que dejaría pequeña la actual crisis", apuntó.

Ban instó "en los términos más enérgicos" a los generales birmanos a que "pongan por delante las vidas de su pueblo" frente a cualquier otra consideración y pidió "un mayor acceso y libertad de movimiento" para los cooperantes internacionales.

Según datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) citados por Ban, el volumen de ayuda alimentaria que ha llegado a los birmanos "es menos de la décima parte de lo que se necesita". "Las existencias de arroz en el país están a punto de terminarse", alertó.

El régimen militar que rige Birmania desde 1962 ha señalado que acepta recibir cargamentos de ayuda humanitaria del exterior, pero no quiere cooperantes extranjeros en su país y prefiere encargarse de la repartición de la ayuda.

Esta posición ha causado críticas por parte de la comunidad internacional, que considera indolente la actitud de los militares birmanos ante el sufrimiento de sus ciudadanos.

"Subrayo que ahora no se trata de política, sino de salvar vidas, y no hay más tiempo que perder", afirmó Ban, que al ser preguntado sobre la posibilidad de que desde la ONU se impongan sanciones a la nación asiática por su lenta respuesta ante el desastre, señaló que "eso corresponde al Consejo de Seguridad" de la institución.

Francia, EE.UU. y el Reino Unido, entre otros países, se han mostrado partidarios de tratar la actitud de los militares birmanos en el máximo órgano de las Naciones Unidas, pero China se ha negado a que esta materia se agregue a la agenda y a presionar a su aliado. En ese sentido, Ban señaló que los "vecinos" de Birmania tienen una "responsabilidad y un papel particular" en tratar de asegurar que la Junta Militar asista a su población.

El secretario general de la ONU también lamentó que las autoridades consulares birmanas hayan distribuido a cuentagotas los cientos de visados solicitados por el personal de agencias de la ONU y organizaciones humanitarias.

Pese a la avalancha de solicitudes de visados, la embajada birmana en Bangkok no abrió hasta sus puertas tras permanecer cerrada desde el jueves porque eran jornadas de fiesta en Tailandia. "Este apego a las festividades locales me parece excesivo dadas las circunstancias", ironizó el subsecretario general para Asuntos Humanitarios, John Holmes, junto a Ban en la conferencia de prensa.

El diplomático británico indicó que ya se han contabilizado casos de malaria y diarrea que, por ahora, no son urgentes, pero advirtió de que se necesitan "cientos" de cooperantes en el país para asistir a las víctimas si se quieren evitar mayores males. Al mismo tiempo, se mostró esperanzado por el aterrizaje en Rangún de un avión con ayuda estadounidense y el ligero aumento en las últimas horas en la expedición de visados.

"Hay una mayor cooperación, por ejemplo, con el tema de las visas y del avión estadounidense, pero todavía no es suficiente", valoró.

La ONU lanzó el pasado viernes un llamamiento internacional para recaudar 187 millones de dólares para asistir de urgencia a los birmanos afectados por el desastre.

La Oficina de Cooperación de Asistencia Humanitaria de la ONU (OCHA) calcula que pueden haber entre 63.000 y 102.000 víctimas mortales, 220.000 personas en paradero desconocido y casi dos millones sin hogar. Sin embargo, las últimas cifras del Gobierno birmano indican que los muertos ascienden 28.458 y los desaparecidos a 33.416.

Llega el primer avión de MSF

Más de una semana después de que el ciclón Nargis devastara el suroeste de Myanmar, el primer avión con 34 toneladas de material médico y logístico enviado por Médicos Sin Fronteras (MSF) ha aterrizado en la capital, Rangún.

En un comunicado, esta organización humanitaria ha informado de que, tras pasar los trámites aduaneros, el material ha sido transportado a los almacenes de Médicos Sin Fronteras en la ciudad. La ayuda consiste en tratamientos para enfermedades diarreicas y malaria, alimentos terapéuticos listos para usar, material de refugio, contenedores de agua potable, bombas de agua y una zodiac para las clínicas móviles con capacidad para 8 personas.

MSF ya ha enviado tres aviones más con ayuda humanitaria que están camino de Myanmar, procedentes de Fráncfort, Ostende y Dubai, que se espera que lleguen al país con 120 toneladas más de material de ayuda.

En los próximos días, el material de MSF que acaba de llegar será enviado en camiones a las áreas que han sufrido el desastre.

Sin embargo, las necesidades de la población afectada que han podido evaluar los equipos de MSF en el delta del Irrawady son tan grandes, que tendrá que llegar mucha más ayuda para poder responder a esta crisis en el país, advierte la ONG.

Actualmente, hay cien trabajadores de MSF en el delta y cada día llegan entre diez y veinte trabajadores más a las zonas de Twantey, Bogaley, Kungyangon, Pathein (Bassein), Haigyi y Laputta, donde los quince equipos de médicos realizan consultas, distribuyen comida y material de refugio y realizan purificaciones de agua y saneamiento en los lugares donde la población ha buscado refugio. Hasta ahora, la ayuda distribuida por MSF ha beneficiado a unas 50.000 personas, según la oenegé.

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