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Internacional
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'MAPAMUNDI' DEL SUFRIMIENTO DE MASAS

La invariable geografía del dolor

El 'mapamundi' del sufrimiento de masas se llama Somalia, se apellida Congo o Etiopía, se apoda Myanmar, Zimbabue Son países que alojan crisis humanitarias cuyas proporciones no les impiden resultar invisibles a los ojos de una comunidad internacional ciega, sorda y absorta en su propio marasmo económico. A fuerza de repetidas, las crisis de los pobres a casi nadie importan. Un año más, Médicos Sin Fronteras (MSF) intenta quitarnos la venda con la legitimidad de estar, ellos sí, en medio de todos los conflictos.

Un año más, y va ya una década, presenta su lista de los diez desastres humanitarios más desatendidos y olvidados.

En 2008 "siguió habiendo las mismas crisis", lamenta Paula Farías, presidenta de MSF-España. La geografía del dolor apenas ha cambiado y se ceba, como siempre, en el continente africano y en Asia. La República Democrática del Congo (RDC) no se ha apeado ni un solo año de la triste lista decenal de la veterana organización humanitaria y va incluso más atrás en el tiempo. Sus problemas de violencia se remontan hasta 1992, cuando se desató un primer enfrentamiento étnico en la región del Kivu, al este del país, la misma que sufre ahora las luchas entre las tropas gubernamentales de Joseph Kabila y los insurgentes de Laurent Nkunda y otras guerrillas. En medio, siempre, la población civil. El número de violaciones es inconcebible.

El silencio de Occidente pesa sobre una crisis que no puede pasar desapercibida. Hay casi un millón de desplazados, 140.000 en los últimos meses. Y Naciones Unidas despliega allí la mayor misión de paz del mundo, con 17.000 soldados que no han sido capaces de pacificar la zona ni de despejar las vías para que llegue la ayuda humanitaria. Operan en el conflicto tantos agentes externos que sólo con presión internacional podría estabilizarse el Kivu, opina Farías.

Somalia comparte con el Congo la maldición de casi tres lustros de violencia interminable, étnica, religiosa, bandidaje, agravada por la sequía y el alza del precio de los alimentos. Un país 'fallido', dicen los telediarios, que sólo le dedican unos minutos cuando se secuestran barcos, reporteros o cooperantes occidentales. El 2008 fue "el peor año que se recuerda", subraya la presidenta de MSF. Unos 250.000 desplazados sobreviven en condiciones horribles y una cifra similar se hacina en campos de refugiados de países vecinos.

Zimbabue es otro estado en descomposición económica, política y social bajo el régimen dictatorial de Robert Mugabe. El resultado, una sanidad "colapsada", la peor epidemia de cólera en años, malaria desatada y abandono de la población infectada de VIH.

Sida y hambre

Myanmar sigue postrada tras el paso del ciclón Nargis en mayo.

Murieron o desaparecieron 130.000 personas. Hay más de 2,5 millones de afectados. Es el país que recibe menos ayuda humanitaria internacional. La junta militar que lo gobierna desde 1962 ha abandonado a su propia población. Etiopía, Pakistán e Irak son escenario de conflictos bélicos localizados en los que queda atrapada la población civil, con escasez de comida, saneamientos y atención sanitaria. En Sudán la herida de Darfur sigue abierta, recuerda MSF.

Otras crisis ignoradas no tienen nombre de país sino de enfermedad y de hambre. El sida es una de ellas. De su mano se han triplicado las tasas de tuberculosis en los países con alta prevalencia de VIH. La tuberculosis es una de las principales causas de muerte de los enfermos de sida. Y está la crisis de la desnutrición. A pesar de los avances, hay 178 millones de niños desnutridos, y cada año mueren entre 3,5 y 5 millones de menores de cinco años, según la OMS. Los eficaces packs 'ready to use' para tratar la desnutrición extrema apenas llegan a un 3 por ciento de los 20 millones de pequeños que los necesitan a vida o muerte.

Las diez -hay más, la actual de Gaza- son crisis humanitarias de tal envergadura que no pueden ni deben quedar en manos exclusivamente de las organizaciones humanitarias, explicó Farías.

Detrás de esta lista "hay millones de personas con necesidades de salud inmediatas, que ponen en peligro sus vidas y que están siendo ignoradas por Occidente", afirma.

El pasado año fue además un mal año para MSF y otras ong de ayuda que operan sobre el terreno. Son testigos incómodos y en 2008 "se agravaron los ataques deliberados" contra estas organizaciones, obligando a suspender operaciones y dejando así sin asistencia a las víctimas de la violencia o las catástrofes naturales. Pese a ello, MSF rechaza siempre el paraguas de la seguridad militar para proteger su trabajo. Mezcla los términos - "o es intervención militar o es humanitaria", dicen sus responsables- y priva a estas organizaciones de uno de sus principales activos, la neutralidad e independencia. Su único horizonte es la población civil. Aliviar su sufrimiento y sus necesidades. En Gaza o en el Congo, mientras los demás miramos a otro lado.

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