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Internacional
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INMIGRACIÓN

Inmigración ilegal hacia Europa, efecto de la revolución

El Gobierno italiano reclama ayuda ante la llegada de más de 5.000 tunecinos en los últimos días tras la caída de Ben Alí.

Inmigrantes tunecinos a su llegada a la isla italiana de Lampedusa.
Inmigración ilegal hacia Europa, efecto de la revolución
ROBERTO SALOMONE/AFP

Europa está sufriendo los efectos secundarios de la revolución en el mundo árabe. A raíz de que Túnez descuidara sus fronteras tras la huida del ex presidente Ben Alí, miles de refugiados han llegado a las costas de la isla italiana de Lampedusa, al sur de Sicilia. El Gobierno italiano grita pidiendo ayuda. Y otros países vecinos han empezado a preocuparse, ya que muchos inmigrantes tunecinos quieren llegar a Francia o Alemania para buscar una vida mejor.

Nadie parecía estar preparado para el problema, a pesar de que la situación era previsible. Ya antes de la huida de Ben Alí, miles de tunecinos habrían estado dispuestos a dejar su país en dirección a Europa. En una encuesta de 2006 a jóvenes de entre 18 y 40 años, dos tercios de los consultados aseguraron haber pensado en emigrar.

Desempleo, falta de perspectivas de futuro y la imagen de que en los países de la UE todo va mejor: esos eran entonces -y siguen siendo ahora- los principales motivos para pensar en la emigración. «Nadie puede esperar que tras una revolución la situación económica y social cambie de forma repentina», apunta Ralf Melzer desde la fundación Friedrich Ebert.

Lo que sin embargo ha cambiado es la dureza de los controles fronterizos. Hasta su derrocamiento, Ben Alí había controlado de forma efectiva la emigración para ganarse así el favor de Berlín, París o Roma. El ex mandatario hizo todo lo necesario para impulsar la economía tunecina y mantener contentos a los vecinos al otro lado del Mediterráneo. Y estos querían una cosa por encima de todo: evitar la inmigración ilegal.

El Gobierno de transición tuvo sin embargo en las últimas semanas mayores preocupaciones que controlar el trabajo de los guardias de fronteras. Más de 5.000 tunecinos consiguieron llegar en los últimos días hasta las costas de la isla italiana de Lampedusa.

Ante la oleada de inmigrantes, desde Italia se han escuchado voces molestas. El ministro del Interior mostró su indignación ante la falta de atención del nuevo Gobierno al acuerdo migratorio. También en Francia y Alemania se han escuchado advertencias.

Desde Túnez, el Gobierno de transición reaccionó de inmediato. En un primer momento rechazó permitir la actuación de agentes italianos ante sus costas para frenar el éxodo. Y pocas horas después aseguró que la lucha contra la emigración ilegal vuelve a estar en macha.

17 millones de la UE a Túnez

Mientras, la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, llegó ayer a Túnez. Allí anunció que los 27 concederán una ayuda inmediata de 17 millones de euros para respaldar al Gobierno de transición tunecino y otra de 258 millones de aquí hasta 2013.

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